El término proviene del latín iugum, el cual a su vez deriva del sánscrito yug, 'unión'.
Por extensión, se aplica en sentido figurado a aquellas circunstancias o situaciones que obligan a permanecer donde no se permanecería, en caso de disponerse de la libertad para ello.
En heráldica el yugo fue el emblema de Isabel I de Castilla, presentado a menudo con las flechas que representaban a su marido Fernando de Aragón. En el siglo XX, el símbolo del yugo y las flechas fue adoptado por la Falange Española.