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Pamplona (Iruña o Iruñea en euskera), es una ciudad española. Es la capital de la Comunidad Foral de Navarra, y centro de la "Cuenca de Pamplona", con 193.328 habitantes (2005). Se extiende a ambas orillas del río Arga.

Para el nacionalismo vasco, Pamplona es la capital histórica de Euskal Herria.

Es el centro financiero y comercial de Navarra, además de centro administrativo. Existen tres universidades:

Posee un aeropuerto y una estación de ferrocarril. Comunicada por autovía o autopista con todas las capitales de las provincias que rodean a Navarra, excepto con Huesca, con la que (mientras no termine la construcción de la autovía A21) se comunica mediante carretera nacional.

Es un importante núcleo industrial, siendo las actividades de mayor importancia la automoción (con la fábrica de Volkswagen), energía eólica (hay numerosos aerogeneradores en la sierra del Perdón), materiales de construcción, metalurgia, papel y artes gráficas y transformados cárnicos.

Historia


Ciudad histórica situada al norte de la Península Ibérica. La actual Pamplona esta emplazada sobre el antiguo poblado vascón de Iruña. En época del imperio romano, el poblado de Iruñea se convirtió en ciudad a través de la fundación de Pamplona. Pamplona fue fundada por Cneo Pompeyo Magno en el año 74 adC. Aquí el general Pompeyo establece un campamento que con el tiempo sería Pamplona, "la ciudad de Pompeyo", cuyo nombre, Pompaelo, recuerda a su fundador.

Tomada por los invasores musulmanes, en 778 Carlomagno destruyó las murallas que la rodeaban. La expulsión de los musulmanes y la formación del reino de Pamplona atrajo a nuevos pobladores (siglo X).

Tras los episodios visigodos, musulmanes y carolingios, en la segunda mitad del siglo IX la ciudad se afianza en el emergente núcleo cristiano, que al igual que en Aragón y Asturias, se configura como elemento de oposición frente al Islam instalado en el territorio de la monarquía visigoda. La dinastía Jimena, en el siglo X, vertebra este movimiento social y político y da lugar al Reino de Pamplona, así llamado originariamente y que así se llamará en los dos siglos siguientes, hasta que en 1164 tomó el título de Reino de Navarra. Con este cambio de denominación se pretendía subrayar la soberanía del territorio, del conjunto de Navarra, y marcar distancias frente a la corona de Castilla, a la que en algún momento los monarcas navarros habían prestado vasallaje.

En el entorno de la ciudad originaria (Navarrería, donde se encontraban los vascones) surgieron nuevos núcleos de población (San Nicolás, cuya población era más heterogénea y San Cernin mayoritariamente franceses) con administración y privilegios propios, aunque todos bajo la autoridad del obispo. Esta estructura provocó frecuentes enfrentamientos (1222, 1277), que no serían zanjados hasta la proclamación del Privilegio de la Unión por el rey Carlos III "el Noble" en 1423. (Ver: Los burgos de Pamplona)

Ocupada por el duque de Alba en 1512, fue anexionada, junto con el resto del reino de Navarra, a la Corona de Aragón, en 1512, y posteriormente al Castilla en 1515.

Resistió los ataques franceses de 1794 (Guerra de la Convención), pero durante la Guerra de la Independencia fue una de las primeras plazas en caer en poder de las tropas Napoleónicas, en 1808, permaneciendo bajo su dominio hasta 1813.

En Pamplona tuvo lugar el primer levantamiento (pronunciamiento, se decía entonces) liberal, en 1814, a cargo de Espoz y Mina.

Pamplona permanecerá encerrada en sus murallas hasta los inicios del siglo XX. La población vivirá constreñida, reducida a un espacio cada vez más angosto que le impedirá afrontar los retos de una sociedad que comienza a abandonar las formas de vida y de trabajo del Antiguo Régimen.

A finales del siglo XIX, tras la "Gamazada", movimiento popular en defensa de los Fueros, los navarros decidieron perpetuar la memoria de lo sucedido para transmitirla a las generaciones posteriores. Para ello se construyó el singular Monumento a los Fueros en Pamplona, ante el Palacio de Navarra, que hoy, un siglo después de su construcción sigue siendo el mejor símbolo de la foralidad y el autogobierno de Navarra.

Al fin, en 1905, las murallas comienzan a caer, desde la Taconera al Labrit, para permitir el crecimiento ordenado hacia el Sur. Así surgió el Segundo Ensanche —el primero, una tímida expansión urbanística en torno a la Ciudadela, se había producido en 1888—. Desde la Plaza del Castillo hacia el Sur se abrieron nuevas calles, planteadas con un esquema riguroso, a la manera del aplicado por Cerdá en el Ensanche de Barcelona.

A mediados del siglo XX, con el inicio de la industrialización, surgen o se reactivan en torno a la población histórica barrios destinados a recoger a los inmigrantes llegados en su mayoría del entorno rural. Es el caso de la Chantrea, al pie de la ciudad, al otro lado del río; de la Rochapea y de San Jorge, cerca de la estación de ferrocarril; y de la Milagrosa, en el flanco Sur. La ampliación del término municipal culminó en 1998 con la incorporación de Mendillorri, una moderna zona residencial, y la trama urbana se expande actualmente en nuevas urbanizaciones, como Ezcaba y Buztintxuri.

Al mismo tiempo que la ciudad se desarrolla en la segunda mitad del siglo XX, los pequeños municipios del entorno, hasta entonces dedicados al campo, súbitamente se transforman en lugar de residencia de la nueva población industrial. Así sucedió, por ejemplo, en Noain, Cizur, Barañáin, Ansoain, Berriozar, Burlada y Villava.

La creación del polígono industrial de Landaben, dentro del Plan de Promoción Industrial propiciado en 1964 por la Diputación Foral, impulsó definitivamente la actividad industrial de Pamplona y propició un profundo y generalizado cambio en las mentalidades y en las condiciones de vida. La Pamplona tradicional, pequeña, artesana y rural, se transformó en una sociedad viva, que impulsó las reivindicaciones sociales y políticas. La transición política del franquismo a la democracia se vivió en la capital navarra con particular intensidad, primero en el plano sindical y después, de manera generalizada, en el político y cultural.

En la actualidad Pamplona, superada la transición a la sociedad industrial, se presenta como una ciudad de tamaño medio, equilibrada. Muestra un crecimiento contenido, reparte su actividad entre la industria y los servicios, goza de singular prestigio en los campos de la sanidad y de la educación, y crece en sintonía con unas pautas urbanísticas ejemplares.

En 1936, el general Mola apoyó en esta misma ciudad el alzamiento antirrepublicano.

Ver también: Lista de los obispos de Pamplona.

Los Sanfermines


Los Sanfermines son las fiestas que Pamplona celebra desde hace siglos entre el 6 y 14 de julio en honor a San Fermín, copatrón de Navarra y patrón de la diócesis pamplonesa. Antiguamente las fiestas eran celebradas el 24 de septiembre. El cambio de fecha de las fiesta vino propiciado por la metereología. Hoy día el penúltimo fin de semana de septiembre se celebran las fiestas de San Fermín Txiki o de Aldapa, de las cuales disfrutan los habitantes de Alde Zaharra (Casco Antiguo). Según la tradición, Fermín, hijo del senador Firmus que gobernó Pamplona en el siglo III, se convirtió al cristianismo y fue bautizado por San Saturnino en el lugar que hoy se llama popularmente Pocico de San Cernin. Fermín fue ordenado sacerdote en Toulouse (Francia), regresó luego a Pamplona como obispo y murió decapitado en Amiens, adonde había ido a praticar el Evangelio, el 25 de septiembre del año 303. Patrono de las cofradías de boteros, vinateros y panaderos, San Fermín da nombre y es la excusa para que durante 204 horas Pamplona se transforme en una permanente fiesta

Pamplona conserva parte de sus murallas medievales así como las iglesias de San Saturnino y San Nicolás, de la misma época medieval. La catedral es gótica. Destacan también los edificio civiles de la Cámara de Comptos, siglo XIV, el Ayuntamiento y el palacio Provincial, siglo XIX.

Pamplona nos presenta un gran contraste entre la ciudad moderna, con numerosos jardines y grandes avenidas y la ciudad medieval amurallada, con pequeñas callejuelas, edificios antiguos y elegantes en el casco viejo, y los ensanches, plazas y bellos monumentos. Y esto ocurre, a diferencia de otras ciudades que mantienen separados su casco antiguo y el moderno, conjugando admirablemente tradición con modernidad en las mismas zonas.

Así lo podremos apreciar fundamentalmente en su muralla, reconstruida en el s. XVI y XVIII, que en extraordinaria longitud, parcialmente paralela al río Arga, abraza la ciudad. A su flanco pasaremos por los más bellos y modernos jardines, grandes avenidas y los más antiguos monumentos de la ciudad, todo ello en extraordinaria armonía.

La antigua ciudad amurallada se extiende hoy sobre la cuenca del río Arga y forma con los municipios colindantes un continuo urbano que alberga a 250.000 habitantes: la mitad de la población de la Comunidad Foral.

Visita turística siguiendo el Camino de Santiago


Es el final de la 2ª etapa del Camino de los peregrinos que entraban por Roncesvalles. El peregrino que va a pie llega por la parte N de la ciudad introduciéndose en el recinto amurallado, por los Portales de Francia y de Zumalacárregui después de haber atravesado el puente de la Magdalena. El recorrido es: Catedral, Plaza de San José, Curia, Mercaderes, San Sernín, Plaza del Ayuntamiento.

En época medieval había 3 barrios bien diferenciados:

Barrio de la Navarrería (indígenas navarros o vascones).
Burgo de S. Cernín (inmigrantes francos. Tenían la exclusiva de vender alimentos a los peregrinos).
Población de S. Nicolás, (inmigrantes francos).

Estos tres barrios eran totalmente independientes unos de otros e incluso se rodearon de muralla cada uno. Se llevaban muy mal y hubo muchas luchas sangrientas, algunas fatales, hasta el siglo XV, con Carlos III de Navarra, que otorgó el Privilegio de la Unión y pacificó y unió la ciudad.

En las calles de Dormitalería nº 13 y Compañía nº 3 existieron Hospitales para extranjeros. En el siglo XVI se levantó el Hospital General, hoy Museo de Navarra. El peregrino disfrutaba en Pamplona de una especial protección gracias a su Fuero General.

Arte


  • La Catedral, gótica en el interior (1387-1525) y fachada neoclásica obra de Ventura Rodríguez (1783). La catedral que conocieron los peregrinos era románica. La actual tiene tres naves, crucero, y ábside poligonal rodeado por girola.
Mausoleo del rey Carlos III de Navarra, "el Noble" y su esposa Leonor de Trastámara, (obra de J. Lomme de Tournai, 1416), en la nave central.
Capilla del ábside, con un frontal de altar, de siglo XV y una buena sillería de coro de 1530.
Se accede al claustro desde el brazo derecho del crucero a través de la "Puerta Preciosa" que tiene capiteles historiados y una Virgen en el parteluz y en el tímpano la Dormición de María, policromada, del siglo XIV.
Claustro gótico, obra maestra del gótico (ss. XIV-XV). Elegantes arcos cuádruples con tracerías caladas. Varias capillas y el Museo Diocesano.

  • Iglesia de San Saturnino (o San Cernín, o San Sernín), evangelizador de la ciudad. La de mayor tradición jacobea. Siglo XIII. Aspecto de fortaleza flanqueada por robustas torres. La portada tiene un tímpano del Juicio Final. Talla de Santiago con un niño peregrino arrodillado a sus pies en el pórtico de la fachada. En el lugar del antiguo claustro de esta iglesia se construyó en el siglo XVIII la Capilla de la Virgen del Camino. Tiene una talla de San Serenín.

  • Ayuntamiento: Conserva la fachada barroca del siglo XVIII.

Demografía desde 1991 hasta 2005


Véase también


Enlaces externos


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