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El concepto de nación describe a una agrupación mayor de personas que se constituye a partir de sus costumbres y tradiciones. Es una sociedad consciente de ello que se basa en lazos primordiales y sólo existe porque sus miembros se confiesan parte de ella.

El concepto de nación suele estar acoplado a una doctrina histórica que parte de que todos los humanos se dividen en grupos llamados naciones. En este sentido, se trata de una doctrina ética y filosófica que sirve como punto de partida para la ideología del nacionalismo. Los (co)nacionales (miembros de la nación) se distinguen por una identidad común y generalmente por un mismo origen en el sentido de ancestros comunes y parentesco. La identidad nacional, se refiere especialmente a la distinción de características específicas de un grupo.

Para esto, muy diferentes criterios se utilizan, con muy diferentes aplicaciones. De esta manera, pequeñas diferencias en la pronunciación o diferentes dialectos, pueden ser suficientes para categorizar a alguien como miembro de una nación diferente a la propia. Asimismo, diferentes personas pueden contar con personalidades y creencia distintas o también vivir en lugares geográficamente diferentes y hablar idiomas distintos y aún así verse como miembros de una misma nación. También se encuentran casos en los que un grupo de personas se define como una nación más que por las características que comparten, por aquellas de las que carecen o que conjuntamente no desean, convirtiéndose el sentido de nación, en una defensa en contra de grupos externos, aunque éstos pudieran parecer más cercanos ideológica y étnicamente, así como en cuestiones de origen (un caso extremo de esto sería el de "Nación por Deseo" (Willensnation), que se encuentra en Suiza y parte de sentimientos de identidad y a una historia común).

En sentido estricto, nación denomina personas en contraste con país que denomina un territorio, mientras que Estado expresa la idea de una institución legalmente legitimada en una extensión territorial dada.

El término de nación se encuentra también como sinónimo de grupo étnico (dando especialmente importancia a la raza en la definición de arriba), pero aunque la etnicidad es ahora uno de los aspectos más importantes de la cultura o identidad social para los miembros de muchas naciones, gente con el mismo sentido de origen étnico puede vivir en países o Estados-Nación distintos y ser tratados como miembros de naciones diversas por esta razón. La identidad nacional es en muchas ocasiones disputada, incluso hasta el nivel del individuo.

Un Estado que se identifica explicitamente como hogar de una nación específica es una Nación-Estado. Muchos de los Estados modernos están en esta categoría o intentan legitimarse de esta forma, aunque haya disputas o contradicciones en esto. Por ello es que en el uso común los términos de nación, país, tierra y Estado, se suelan usar casi como sinónimos (pese al sentido ideológico profundo adverso). En este sentido, cabe una definición común que se suele dar a nación:

Comúnmente, se suele encontrar que la Nación es el:

    • Conjunto de personas que se sienten parte de un mismo grupo humano debido a una lengua, religión, tradición o historia común. Todo lo cual puede estar asumido como una cultura distintiva, formada históricamente. Además es la más perfecta de las comunidades.

En un sentido estricto, términos como nación, etnia y gente, denominan a un grupo de personas, en contraste con país, que denomina un territorio, mientras Estado expresa una institución administrativa legitimizada, pese al uso de nacional e internacional como términos técnicos que se aplican a Estados.

Etimología


La primera utilización de "nación" de la que se tienen datos históricos data del año 968, cuando Liutpard, obispo de Cremona, en enfrentamiento con el Emperador Bizantino en pos del patrón Otto I, Emperador del Sacro Imperio Romano, declara en su reporte, "Esta tierra": Yo respondí, "lo que dices que pertenece a tu imperio pertenece, como lo demuestran la nacionalidad y el idioma de la gente, al reino de Italia."

El término se deriva del latín natio, que originalmente describe a colegas de un colegio o a estudiantes, sobre todo en la Universidad de París, donde todos hubieron nacido en el mismo país, hablado el mismo idioma y esperado ser gobernados por sus leyes comunes. En 1383 y 1384, mientras estudiaba teología en París, Jean Gerson fue electro dos veces procurador de la nación francesa (esto es, de los estudiantes nacidos francófonos de la universidad). La división en París de estudiantes en nacionales y no-nacionales fue adoptada por la Universidad de Praga, donde desde su apertura en 1349 el Studium Generale se dividió entre bohemios, bávaros, sajones y en diversas naciones polacas.

Origen


El origen de nación es incierto y las disputas en cuanto a éste son conforman un capítulo importante de la teoría del nacionalismo. Existen teorías biológicas de sus orígenes que ven al humano como animal territorial y a la nación como a un territorio en este sentido. Sin embargo, la mayoría de los teóricos rechazan esta teoría por simplista y tratan a las naciones como a una agrupación social humana relativamente nueva.

El filósofo Avishai Margalit en La Ética de la Memoria (2002) discute el papel principal de la memoria en formar naciones: "Una nación", dice acérbicamente, "se ha definido como una sociedad que alimenta un embuste sobre los ancestros y comparte un odio común por los vecinos. Por lo tanto, la necesidad de mantener una nación se basa en memorias falsas y el odio a todo aquél que no lo comparte."

Las teorías más comunes sobre el concepto de nación se originan a fines del siglo XVIII o principios del siglo XX, aunque existen datos que contradicen esto. Cierto es que la identificación fue acelerada por el nacionalismo romántico temprano de esa época, generalmente en oposición a los imperios multi-étnicos (y autocráticos) (un ejemplo es el nacionalismo que llevó a la disolución del Imperio Austrohúngaro). Asimismo, el mismo movimiento alimentó la idea de Imperio en la población de los Estados alemanes, esparcidos y parcialmente en guerra hasta mediados del siglo XIX (ver Sacro Imperio Romano, Federación Alemana) y al renacimiento de la idea de Grossdeutschland (Gran Alemania), a la cual, por razones principalmente de idioma, pertenecerían Austria mas sólo parte de Prusia en el caso ideal (pues Prusia representaba un Estado plurinacional, según la ideología en cuestión). También parte de Suiza pertenecería a este Estado, debido a los dialectos alemanes hablados en una zona (y a la moayoría de habla alemana en Suiza).

Asimismo, mientras el concepto de Nación se promulgó primero especialmente en el sentido de mantener una lengua estandarizada y parte de sus dialectos o lenguas hermanas como base de la nacionalidad y a poner en especial evidencia las diferencias raciales (cuestiones religiosas tomaron en Europa Central poca importancia en la concepción de la nación) y de idioma, se dieron también casos contrarios, como es el caso de la Confederatio Helvetica o Suiza, que se independizó del Imperio Alemán oficialmente en 1648 (de facto en 1499). La Confederación vio como base mantener ciertos privilegios de las Ciudades y regiones confederadas y promover la neutralidad como defensa contra los Imperios que la rodeaban y para mantener una estabilidad interna en relación con los países vecinos. El concepto de nación que se creó aquí se basa en un sentimiento de fuerza en la unión al no querer pertenecer a los demás Estados y naciones, pese a que en cuestión de idioma, Suiza puede dividirse por lo menos en 4 naciones (los idiomas son oficiales en Suiza: alemán, francés, italiano y retorromano), tres de ellos en Estados-Nación establecidos (Francia, Italia, Alemania/Austria, aunque en éstos, la diversificación dialectal puede llegar a ser tan grande, que sin ayuda de la lengua estandarizada, de origen artificial en el caso de Alemania, con dialectos en ocasiones tan ininteligibles entre sí, los hablantes tendrían problemas de comunicación). Un caso parecido es el concepto de nación que puede verse en los Estados Unidos y que se denota en el lema e pluribus unum (y en el concepto de melting pot. También (aunque menos) en el concepto promulgado por la Unión Europea, con el lema in unitate concordia.

Tras aparecer en el siglo XVIII después de la Revolución Francesa y favorecida por una movilidad creciente, el concepto de nación adquirió una gran dinámica que funcionó primero como instrumento de entrentamiento contra el feudalismo y la autocracia, así como a las divisiones estatales y al señorío imperial. De esta manera se crearon estereotipos, especialmente étnicos, para establecer las naciones. La idea de estados nacionales "étnicamente homogéneos" llegó a su clímax en el siglo XX con diversas "limpiezas étnicas", dentro de las cuales el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial sólo es un ejemplo. Interpretaciones del concepto de nación únicamente por razón de etnia o raza llevan también a diversas naciones sin territorio como la nación gitana o la nación negra en los EEUU (pese a que los últimos, de origen, pertenecerían a diferentes naciones africanas, así como existen diferentes "naciones blancas"). Según este punto de vista, sin embargo, queda claro que una nación no necesita ser explícitamente un Estado independiente y que no todos los Estados independientes son naciones, sino que muchos simplemente son uniones administrativas de diferentes naciones o pueblos.

Otro ejemplo de nación sin Estado es el del pueblo judío antes de la aparición del Estado de Israel o el del pueblo Palestino, cuyos miembros se encuentran en diferentes países, pero con un origen común, según el sentido de la diáspora. También se encuentran pueblos como los kurdos o los asirios, que se describen como naciones sin Estado. Igualmente se puede ver a Estados como Bélgica (valones) y flamencos), Canadá (la provincia francófona de Québec, ante la mayoría anglófona del resto de las provincias) o Nueva Zelanda (los maorí) como compuestos por varias naciones. En España se encuentra esto también, partiendo especialmente de diversificaciones lingüísticas. No obstante, hay que tener en cuenta que es erróneo identificar por principio comunidad lingüística con nación. El hecho de que ciertas corrientes políticas lo hagan es objeto de estudio como fenómeno políticoideológico, pero no necesariamente sociológico (sentido amplio).

Nación y Estado en España y Latinoamérica


Así como en todas las regiones, las diversas circunstancias históricas llevaron en la España a diversificaciones lingüísticas y de costumbres. Aunado a ello, el Estado histórico, basado originalmente en la religión y en el origen mayoritariamente latino, suma caracteres prelatinos (esto no como un caso aislado). De esta manera, aparecen casos parecidos a los anteriormente mencionados y a movimientos nacionales, principalmente basados en la diversidad lingüística (por ejemplo, en contraposición con Suiza). Tal es el caso especialmente del País Vasco, Cataluña y en buena medida Galicia, cuyos movimientos nacionalistas surgieron a fines del siglo XIX y se acrecentaron especialmente debido a la represión llevada a cabo por la dictadura de Francisco Franco tras la Guerra Civil española (ver categoría Nacionalismos de España).

El País Vasco, especialmente con base en la lengua histórica (aislada, no indoeuropea, aglutinante y ergativa) de la región, el vascuence o euskara, describe en su estatuto de autonomía en vigor (aprobado en 1979) al País Vasco como a una nacionalidad en el Estado español:

"El Pueblo Vasco o Euskal Herria, como expresión de su nacionalidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma dentro del Estado español bajo la denominación de Euskadi o País Vasco*",

(con la lengua vasca y el castellano como lenguas oficiales).

Cataluña, por ejemplo, se define análogamente en su estatuto de autonomía del mismo año, bajo el cual

"Cataluña, como nacionalidad y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma*",

Galicia se define también de esta manera en su estatuto de 1981:

"Galicia, nacionalidad histórica, se constituye en Comunidad Autónoma para acceder a su autogobierno,*."

con el euskera (lengua prerromana), el catalán, y el gallego (lenguas romances) como lenguas propias oficiales, respectivamente, junto con el castellano, oficial en todo el Estado español, como aparece en la Constitución española de 1978, que reconoce en el Artículo 2 del Título Preliminar la existencia de diversas nacionalidades españolas, parte de una "Nación española indisoluble":

"La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas."

El concepto de "nación" y "nacionalidad", sin embargo, no se definen, aunque se plantea la Nación española como nación, integrada por diversas nacionalidades y regiones (en este sentido, Nación también como perteneciente a un territorio).

El concepto de nacionalidad se encuentra de manera general en los estatutos, por ejemplo, de Aragón (1982) o Andalucía (1981):

"Aragón, en expresión de su unidad e identidad históricas como nacionalidad, en el ejercicio del derecho a la autonomía*."

"Andalucía, como expresión de su identidad histórica y en el ejercicio del derecho al autogobierno que la Constitución reconoce a toda nacionalidad, se constituye en Comunidad Autónoma *"

El significado de nacionalidad se encuentra especialmente entrelazado con la división política histórica del Reino de España (con excepción especialmente del País Vasco) y el de nación con el de la raíz latina (sin Portugal), más enclaves fuera de la península Ibérica. El concepto nacionalista se basa o bien en éste y a la posible existencia de una única nación española (con matices), en la existencia de una nación española que se integra por diversas naciones hasta llegar a la interpretación de la existencia posible de sólo un Estado español, plurinacional (afirmando la posible existencia de una nación española de conjunto o negándola por completo), dependiento de la postura ideológica y política de los diversos partidarios y a dónde pongan énfasis en las características definitorias del concepto de nación.

Jurídicamente hablando, en la Constitución de 1978, la Nación española (como nación política, en la que residen, con carácter exclusivo y excluyente, la soberanía y el poder constituyente) es el sujeto político que se constituye en Estado social y democrático de Derecho, y la Nacionalidad (equivalente a nación cultural) el sujeto político que se constituye en Comunidad autónoma.

Por el otro lado, el concepto de nación en Latinoamérica tampoco es claro. Mientras a nivel oficial se suele utilizar el concepto como equivalente a Estado territorial, los ideólogos y filósofos promulgan el sentido de nación latinoamericana, así como se encuentra también el de nación iberoaméricana o a mayores generalizaciones, partiendo especialmente de la lengua no española, sino latina y viendo los países romances como aquellos Estados pertenecientes a una nación común. Asimismo, el sentimiento nacionalista de carácter regional que se contrapone al de una nación general. Por ello es que Estados latinoamericanos buscan mantener claras ciertas diferencias con los otros, especialmente España, para legitimar el carácter de independencia cultural al cual tienen derecho. Un ejemplo extremo es el mantener la "x" en vez de "j" en México. También se encuentra la discusión de que si el término "castellano" para el idoma es correcto, pues la lengua hablada y nacional es la traída por los españoles en general y no por los castellanos, lo cual se observa también en la evolución dialectal.

El concepto de nación promulgado por filósofos latinoamericanos suele ser el de ver las regiones hispanas en América como parte de una nación, la cual no va seguida por un Estado. Este concepto se basa en un mismo origen colonial, la lengua y paralelos históricos. Para diferenciarse de Europa, se promulgó paralelamente con el movimiento nacionalista étnico en Europa el concepto de la nación latinoamericana como unidad étnica, basada en el mestizaje (Vasconcelos) y se intentó demostrar por qué ésta debería ser superior a otras, mientras que en Europa se intentaba demostrar por qué la mezcla de antiguas etnias sería malo.

La religión y la nación


El concepto de nación cambia, si para definir a la nación se da mayor relevancia a la religión. El Estado alemán, en este sentido, tradicionalmente se divide en católicos y luteranos (religión dada originalmente, de acuerdo a la religión del señor feudal: cuius regio, eius religio), de facto en más. El Estado español tradicionalmente no se subdivide entonces. Esta interpretación tuvo una mínima importancia en la formación de los Estados europeos (por formarse las bases de los Estados antes de la aparición del concepto de nación), pues éstos ven muchas veces su origen especialmente en las divisiones dadas tras Carlomagno y en las divisiones romanas clásicas, cuando la religión no tomaba un papel para ello (la cristianización de la Germania y Alamania no era total en esas fechas e incluso Carlomango se dejó bautizar muy tarde) o era clara (en el Imperio Romano tardío, la religión oficial era la católica (el caso de España, por ejemplo, es más complejo, pues apareció básicamente en lo que era la Hispania romana, pero tomando la religión un carácter especial, que se encuentra en el concepto de la Reconquista del Emirato de Córdoba. A diferencia de en Europa Central, donde apareció tras la caída del Imperio Romano un Estado supranacional (el Imperio Franco) que se dividió a grandes rasgos de manera tal que aparecieran las futuras naciones, en España aparecieron señoríos y reinos diferentes que más adelante se unificaron bajo el concepto del Reino de España y del Rey español). Sin embargo, la religión toma un papel muy diferente en la aparición de los Estados-Nación de África del Norte y del concepto de nación de Medio Oriente y del Islam. En estos países, el Estado suele estar íntimamente relacionado con la religión y los miembros de estos países suelen verse como parte de una nación islámica, en muchas ocasiones, por sobre diferencias étnicas o lingüísticas, también de origen histórico de grupos especiales (excepción suele ser hasta cierto grado Irán, que suele basar su sentido nacional en el origen persa, así como se suele excluir a Turquía por su origen otomano, cuyo imperio dominó el Medio Oriente y al cual se suele ver como una razón de inestabilidad actual).

Igualmente se puede encontrar el pueblo judío, que se ve como nación especialmente con base en la religión común, con o sin la existencia de un Estado propio (que actualmente es Israel).

Véase también


Enlaces externos


Ciencia política | Nacionalismo | Derecho constitucional

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