El Islam es la tercera gran religión monoteísta, según criterio cronológico-histórico, surgida después del judaísmo y el cristianismo (aunque es la segunda en número de fieles, con más de 1.600 millones de seguidores). Con ellas comparte bastantes similitudes; probablemente porque su fundador, Mahoma (o Muhammad), ya tenía conocimiento de ambas cuando inició el Islam en el siglo VII. La palabra Islam significa en árabe (إسلام) sumisión. Musulmán es aquel que practica el Islam.
El Islam se considera continuador de la tradición profética del judaísmo y el cristianismo, religiones a las que considera de algún modo hermanas, pero apartadas del tronco inicial. Así, el Corán es el mismo mensaje que Dios transmite a los hombres desde el principio de los tiempos a través de los profetas. Por ello, el Corán llama a los creyentes de estas dos religiones "Gente del Libro" (Ahl al-Kitab). El Corán reconoce el texto de la Torá judía, pero la diferencia, dicen algunos musulmanes, entre el Corán y los otros libros revelados es que el Corán no ha sido modificado por los hombres desde su revelación mientras que la Biblia o la Torá han sufrido a lo largo de los tiempos la acción de la mano del hombre (traducciones, mutilaciones, modificaciones) antes de adquirir su actual forma escrita. La misión de Muhammad, llamado sello de la profecía, es devolver dicho mensaje a su pureza inicial, como en su momento hizo Jesús de Nazaret; a quien el Islam considera profeta, pero sin carácter de divinidad.
De acuerdo a la tradición sunní, Mahoma era analfabeto, de modo que hubo de dictar el Corán, quedando así públicamente justificada su postura de que se trataba de una revelación divina: al no poder leer, no pudo conocer la doctrina cristiana
La palabra Alá (en árabe Allāh) significa simplemente El que es y se usa también en las traducciones cristianas de la Biblia a dicho idioma. Se cree que Dios posee 100 nombres, de los cuales sólo conocemos 99. La persona que descubriese ese último nombre sería dotado de la sabiduría eterna. El Islam cree en la radical unidad y unicidad de Dios: sólo hay un Dios, y éste no tiene diferentes encarnaciones o personas. El testimonio, primer pilar del Islam, dice que no hay más divinidad que Dios y Muhammad es su mensajero. Los otros pilares son: la oración, el ayuno en el mes de ramadán, el diezmo o azaque y la peregrinación a la ciudad santa de La Meca, al menos, una vez en la vida, en caso de ser esto posible.
El Islam no tiene sacerdotes, sino guías o idóneos religiosos llamados imanes (ár. imam), que generalmente son nombrados por la propia comunidad.
La Meca y Medina, lugares de origen del Islam, son las ciudades más sagradas para esta religión. Los musulmanes oran en dirección a la Meca.
La principal fuente del Islam es el Corán. Existe consenso entre todos los musulmanes sobre su autenticidad. En orden de importancia, sigue la Sunna o tradición: Conjunto de los hadices, que son dichos y hechos de Muhammad narrados por sus contemporáneos. Estos hadices son transmitidos por fuentes reconocidas y recopilados en distintas colecciones. En ellas se menciona la cadena de personas consideradas dignas de fe que transmitieron cada uno de los dichos o hechos expuestos. La tercera fuente es el consenso de la comunidad (ár. iyma' إجماع ).
A diferencia del texto coránico, las colecciones de hadices no son unívocas. Se clasifican según su grado de verosimilitud. Unos son considerados exactos y genuinos; otros, "débiles" y apócrifos. Las distintas escuelas y vertientes, a menudo, no coinciden sobre la autenticidad de uno u otro hadiz. Hay colecciones que gozan de consenso muy generalizado, al menos dentro de la vertiente sunní mayoritaria. Destacan los dos Sahih, que significa "verdadero": el de Muslim y el de Al Bujari.
Las colecciones más importantes son:
A partir de algunos de estos recopiladores, surgen cuatro escuelas sunnitas de interpretación, llamadas madhhab. Se reconocen mutuamente entre sí. Se denominan hanbalí, por Ahmad Ibn Hanbal; malikí, por Malik Ibn Anas; hanafí, por Abu Hanifa, y shafi'í, por Al-Shafi'. Estas escuelas tienen diferencias menores en la liturgia y, a veces, en la jurisprudencia; pero no difieren en lo que podría denominarse el "dogma".
Existe una serie de escuelas islámicas que tienen diferencias teológicas y legales importantes, aun teniendo los mismos principios. Las mayores ramas del Islam son los sunníes (o sunnitas) y los chiíes (o chiitas). Existió otra más, la jariyí o jariyita, hoy continuada tan sólo por los ibadíes de Omán y prácticamente extinta en el resto del mundo islámico.
El sufismo no es una rama, sino una derivación esotérica del Islam. Distintas cofradías y órdenes practican estas versiones del Islam. El sufismo, si bien asociado al Islam como mística, es una corriente considerada anterior al Islam, y que de algún modo entroncó con éste (ver ampliación en sección #Otras ramas del Islam).
Cerca del 90% de los musulmanes son sunníes (sólo son minoría en Irán, Iraq y en Líbano). Creen que Mahoma fue un profeta, un ser humano perfecto y que deben de imitarse sus palabras y sus actos en la forma más exacta posible. De hecho, el Corán indica que el profeta Mahoma es un buen ejemplo a seguir. El Hadiz describe sus palabras y actos, constituyendo el principal pilar de la doctrina Sunní. Los Sunníes reconocen cuatro tradiciones legales (madhabs): malikí, shafi`í, hanifí y hanbalí. Las cuatro tradiciones reconocen la validez de las otras y, por tanto, los musulmanes pueden elegir cuál de ellas se acerca más a sus ideas. Existen también varias tradiciones teológicas o filosóficas llamadas 'kalam'.
Los musulmanes chiíes, la segunda secta mayor del Islam, difieren de los sunníes en que rechazan la autoridad de los tres primeros califas. Siguen los preceptos de hadices diferentes a los de los sunníes y tienen sus propias tradiciones legales. Los eruditos chiíes tienen mayor autoridad que los sunníes y mayor amplitud para la interpretación del Corán y de los hadices. Los Imanes desempeñan un papel fundamental en la doctrina chií. La principal vertiente chií es la escuela ya`farí (llamada así en honor de su fundador, Ya`far as-Sadiq) o escuela chií duodecimana, cuyo nombre deriva de los doce imames o líderes infalibles que reconocen después del fallecimiento de Mahoma. Las principales comunidades chiíes duodecimanas están en Irán, Iraq, Bahrain y Líbano.
En sentido no estricto, se denomina también chiíes a sectas tales como las del grupo ismailí, entre ellos los seguidores del aga jan, localizados principalmente en el Subcontinente Indio.
Los sunníes y chiíes basan sus creencias en lo que se denomina los cinco pilares del Islam, que cuales son:
Los sunníes y chiíes también están de acuerdo en las siguientes creencias:
Las siguientes creencias de los chiíes no son compartidas por los sunnís:
El principal concepto del Islam es la existencia de un solo Dios. El monoteísmo es absoluto. En árabe, Dios es llamado Allāh (que ha dado en castellano Alá). Los musulmanes consideran que Allāh es el mismo Dios venerado por el cristianismo y el judaísmo, es decir, el Dios de Abraham. Los musulmanes, sin embargo, rechazan la teología cristiana referente a la Trinidad de Dios. La doctrina de la Trinidad considera a Jesús el hijo de Dios. Según los musulmanes, tanto esto como la veneración de santos en los catolicismos romano y ortodoxo equivalen a una religión politeísta.
No existen imágenes de Dios en la religión ni en la cultura musulmana, por cuanto tal representación artística ocasionaría una idolatría, concepto que es rechazado por el Islam. Los musulmanes consideran que Dios no tiene forma corporal; y, por tanto, su imagen es imposible representarla. En su lugar, los musulmanes describen a Dios por los divinos atributos que se definen en el Corán. Todos los capítulos o azoras del Corán, excepto uno, comienzan con la frase de "En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso".
Los musulmanes creen que el Corán actual es idéntico al que fue revelado al Profeta Mahoma. Él, a su vez, lo dictó a sus discípulos, quienes memorizaron sus palabras. Los eruditos actuales afirman que la primera versión escrita del Corán fue compilada en tiempos del tercer califa, `Uthmān ibn `Affān, entre los años 650 y 656. Después, el califa envió varias copias del Corán a las diferentes provincias del entonces imperio árabe y ordenó que cualquier otra anterior fuese destruida. Sin embargo, hay quienes dudan sobre la certeza de esto. Lo que se describe en las tradiciones orales (hadiz), que afirman que el Corán fue compilado en los años cercanos al 750.
Existen numerosas tradiciones y diferentes puntos de vista en cuanto al origen de los últimos versos compilados en el Corán. La mayoría de los musulmanes aceptan lo que indican diversos hadices: el primer califa, Abu Bakr, ordenó a Zaid ibd Zabit compilar todos los auténticos versos del Corán, tal como se preservaban en forma escrita o a través de la tradición oral. La compilación realizada por Zaid, preservada por la viuda de Mahoma, Hafsa bint Umar, que fue utilizada por 'Uthmān, es la base del Corán actual.
La versión de 'Uthmān organiza las azoras (capítulos) según su extensión, de forma que las más largas se encuentran al comienzo del Corán y las más cortas al final. Hay teorías más conservadoras que indican que el orden de las azoras fue establecido por Dios.
El Corán fue escrito originalmente en escrituras de Hijazi, Masq, Ma'il y Cúfico. En un principio, sin vocales, sólo con consonantes. Eso se debía a las diferentes tradiciones orales, como en el caso de pueblos no árabes convertidos al Islam. Para evitar posibles desacuerdos en cuanto al contenido de varios de los versos del Corán, se crearon marcas diacríticas que indicaran las vocales.
La forma del Corán más utilizada actualmente es el texto de Al-Azhar de 1923, preparado por un grupo de prestigiosos eruditos de la Universidad Islámica de Al-Azhar de El Cairo.
La mayor parte de los musulmanes consideran el libro del Corán objeto de veneración. Lo envuelven en paños limpios y se lavan las manos antes de los rezos, para leerlo. Los ejemplares coránicos en desuso no se destruyen como papel viejo, sino que se queman o se depositan en tumbas para el Corán.
Muchos musulmanes memorizan al menos parte del Corán en su idioma original. Aquellos que memorizan totalmente el Corán son conocidos como "hāfiz". En la actualidad existen millones hāfiz en el mundo.
Desde el comienzo del Islam, la mayoría de los musulmanes consideran que el Corán es perfecto únicamente en la versión árabe en la que fue revelado. Las traducciones contaminan la escritura original y merman la inspiración poética que se encuentra en el Corán. Muchas versiones actuales del Corán indican la versión original en árabe en una página y la traducción vernácula en otra. A gregar mas informacion sobr Mahoma
En el Islam no existe ninguna autoridad oficial que decida si una persona es aceptada en la comunidad de los creyentes (Ummah). El Islam está abierto a todos sin importar la raza, edad, sexo o creencias previas. Es suficiente ser creyente en los principios fundamentales del Islam. Esto se realiza formalmente recitando la shahada, lo cual debe hacerse con plena, sincera y voluntaria convicción en las creencias musulmanas. Es, por tanto, suficiente afirmar que uno es un creyente y portarse como tal, para ser aceptado en la comunidad del Islam.
La Sharia es la ley islámica, tal como fue elaborada por los eruditos musulmanes. El Corán es la fuente principal de la jurisprudencia islámica. La segunda fuente es la Sunna: las prácticas de Mahoma y las primeras comunidades islámicas. La Sunna no es en sí un texto como el Corán, sino la suma de los "hadices"; es decir, las tradiciones originalmente orales que refieren las palabras y actos de Mahoma.
La ley islámica cubre todos los aspectos de la vida del musulmán. Aquellas leyes islámicas que están expresamente descritas en el Corán se denominan hudud. Incluyen la prohibición del homicidio, relaciones sexuales extramaritales, consumo de alcohol y juegos de azar. El Corán también detalla leyes relacionadas con la herencia, el matrimonio, la compensación en los casos de homicidio o daños físicos; así como reglas para el ayuno, el azaque y la oración. Los preceptos y prohibiciones son interpretados en la práctica por los eruditos en religión o ulemas.
Otros aspectos legales son dirimidos por los takzir o jueces. Se les da el poder de dictar sentencia siempre ateniéndose a los principios del Corán y la Sunnah. La ley islámica es directamente aplicable cuando la constitución del país involucrado así lo establece, como es el caso de Arabia Saudita o Irán. De otro modo, se aplica la legislación sancionada por el estado; que, según el caso, puede coincidir en mayor o menor medida con la Shariah.
El calendario islámico comienza con la Hégira, es decir, la emigración de Mahoma de La Meca a Medina. Ese año equivale al 622 del calendario gregoriano. Los años del calendario lunar pueden tener 354 ó 355 días. Por eso, para establecer un año islámico, no basta con añadir 622 años al calendario gregoriano.
Los días feriados islámicos, basados en el calendario lunar, se celebrarían en distintas fechas cada año, si los lleváramos al calendario gregoriano. Estoy Haciendo un trabajo practico y se necesita informacion
Los wahhabíes son un grupo menor y más reciente. Pertenecen a la rama de los sunníes. El wahhabismo es un movimiento fundado por Muhammad ibn Abd al Wahhab en el siglo XVIII en el Nechd (Arabia central). Su doctrina se basa en la eliminación de las escuelas de pensamiento o de interpretación del Corán, en favor de seguir literalmente lo expresado por el libro sagrado. De hecho, consideran que algunos Sunnís son herejes. El wahhabismo está ligado desde sus orígenes a la historia de la Casa de Saud y es reconocido como la religión oficial de la Arabia Saudita y, por tanto, tienen una gran influencia en el mundo islámico. En este país se encuentran las dos principales ciudades sagradas de La Meca y Medina y la enorme capacidad económica de la Arabia para financiar escuelas y mezquitas alrededor del mundo.
Los sunníes y los chiíes han luchado frecuentemente. Algunos sunníes consideran que los chiíes son herejes; si bien, otros los reconocen como hermanos musulmanes. El Shaikh Mahmood Shaltoot, decano de la Universidad Islámica de al-Azhar en el Cairo, afirmó que la escuela de pensamiento denominada Ja'fari (otra de las denominaciones de la vertiente chií duodecimana) es una escuela religiosamente correcta, al igual que las escuelas de pensamiento sunníes.
Otra secta que data del principio del Islam es la de los jariyitas. Los únicos sobrevivientes de esta secta son los musulmanes ibadíes, quienes enfatizan el raciocinio y la tolerancia. La mayoría de los miembros de esta secta viven en Omán.
Otro movimiento dentro del Islam se ha denominado progresista. Sus seguidores pueden ser conocidos como Ijtihadistas. Pueden ser sunníes o chiíes y están a favor de una interpretación liberal y personal del Corán.
El sufismo es una práctica espiritual que tiene seguidores entre los sunníes y los chiíes. Creen que seguir las leyes del Corán es condición para llegar a ser un musulmán perfecto. Enfatizan varios aspectos espirituales como perfeccionar la fe o luchar contra el propio ego. La mayoría de las cofradías (tarikas, en árabe) sufíes se pueden catalogar como sunníes o chiíes. No obstante, hay una parte importante de ellas que no pueden incluirse dentro de esas dos ramas, como es la bektashi. Los sufíes se esparcen por todo el mundo islámico desde Senegal hasta Indonesia.
El Corán enseña que deben respetarse otras religiones y, también, que se debe luchar contra los no creyentes(los politeistas). Algunos musulmanes han respetado a los judíos y a los cristianos como "gente del libro" (monoteístas seguidores de la religión de Abraham); mientras otros alegan que han abandonado el monoteísmo y corrompido las sagradas escrituras. En diferentes épocas y lugares, los musulmanes han sido tolerantes e intolerantes. Ambas posiciones son respaldadas por el Corán. En el pasado, clásicamente, el Islam tenía una amplia tolerancia, es decir, a los judíos y cristianos les estaba permitido practicar su religión, aunque como contrapartida, tenían menos derechos y debían pagar un impuesto especial. Esta era una manera de conseguir nuevos conversos sin tener que utilizar la fuerza, puesto que se considera que el uso de la fuerza para convertir a un cristiano o judío al Islam es el camino más corto a la Gehena (infierno).
Tanto es así que en nuestros días hay importantes minorías cristianas en la mayoría de países musulmanes; tal es el caso de Turquía (alrededor del 7%) y Egipto (hasta un 30%).
En casos aislados, como el de los emperadores mogoles, en la India, el Islam también exigía la conversión total de la población en muchos países. En la época moderna, sin embargo, la posición del Islam es mixta. Algunos países islámicos son tolerantes (Turquía, por ejemplo), mientras que otros se han anquilosado en tradiciones y leyes ancestrales (como en el caso de Afganistán), en parte debido al establecimiento de sociedades teocráticas y la influencia de Occidente, que ha promocionado gran cantidad de gobiernos clánicos y fácilmente dominables en Oriente Medio.
La historia del Islam comienza en la Arabia en el siglo VII con la predicación del profeta Mahoma.
Un siglo después de su muerte, el estado islámico se extendía desde el océano Atlántico hasta el oeste del Asia Central. En la historia del Islam existen diversas dinastías que se disputaron los califatos o el liderazgo del Islam y muchos estados islámicos que ofrecían una mínima o ninguna obediencia al califa.
No obstante, el imperio de los Califato Abasida califas abbasíes y el turco de Seijuk eran una de los más poderosos de su época. Después de la desastrosa derrota de los Bizantinos en la batalla de Manzikert en 1071, la Europa cristiana llevó a cabo diversas Cruzadas. Tras la Primera Cruzada, los occidentales, por algún tiempo, lograron capturar y gobernar Jerusalén. Saladino, sin embargo, restableció la unidad islámica y derrotó a los chiíes Fatimíes.
Entre el siglo XIV y el XVII, uno de los más poderosos imperios fue el Malí cuya capital era Timbuktú. Sin embargo, esta cultura estuvo profundamente pautada por la árabe (incluso en el idioma), no siendo realmente original.
En el sigo XVIII, hubo tres grandes imperios musulmanes: El otomano en Turquía, el Medio Oriente y el Mediterráneo; el safaví en Irán y el mogol en Asia Central y parte de India. En el siglo XIX, estos imperios habían caído bajo la dominación del poder político y económico de Europa. Después de la Primera Guerra mundial, el remanente del imperio otomano fue dividido en protectorados o esferas de influencia europeas. El Islam y el poder político del Islam han revivido en el siglo XX. Sin embargo, las relaciones entre Occidente y cierto número de Estados de mayoría musulmana permanecen precarias.
Si bien el más famoso movimiento del Islam en tiempos recientes ha sido el fundamentalismo, existen diversas corrientes liberales que ven como alternativa el alinear al Islam con los tiempos contemporáneos.
La Shari'a de tiempos pasados era mucho más flexible que la jurisprudencia islámica actual. Muchos eruditos musulmanes consideran que debería ser renovada y que los juristas clásicos deberían perder su status. Eso requeriría un nuevo enfoque del Islam hacia el mundo moderno. Una forma de lograrlo es través del ijtihad o el razonamiento independiente de eruditos calificados islámicos, que ha permanecido inactivo por siglos.
Este movimiento no está dirigido a cuestionar los fundamentos del Islam; sino que trata de aclarar malas interpretaciones o abrir paso a la renovación del Islam como un centro moderno de pensamiento y libertad.
La población musulmana actual
Según el World Factbook de la CIA para el año 2005, el Islam es la segunda religión con más seguidores en el mundo: 19,9% de la población mundial. También debe mencionarse que es la religión que está creciendo más rápidamente. Esto es atribuible, principalmente, al mayor crecimiento demográfico en los países musulmanes y, en menor medida, a la conversión al Islam.
La población musulmana se estima que excede los mil doscientos millones de personas. Solamente el 18% de los musulmanes son árabes. El 20% se encuentra en la región del sur del Sahara en África, debido, sobre todo, a la ausencia de un concepto de racismo en el mundo árabe, que sí existe en la cultura occidental (y fue, de hecho, inventado por ella). El 30% en el subcontinente Indio, siendo Indonesia el país con la población de musulmanes más grande del mundo. También hay importantes grupos musulmanes en China, Europa, Asia Central y Rusia.
Austria fue el primer país europeo en reconocer al Islam como una de las religiones oficiales, mientras que Francia es el país en Europa con mayor población de musulmanes: 6 millones, que representan un 10% de la población.
Los musulmanes no aceptan ningún símbolo o color. Creen que la adoración a símbolos u objetos materiales va en contra del monoteísmo. Mucha gente piensa que la estrella y la luna creciente simboliza el Islam, pero esto no es cierto. Eran, simplemente, el símbolo del Imperio Otomano y no del Islam. El color verde también se asocia frecuentmente con el Islam por costumbre, sin que tenga significado religioso alguno. Sin embargo, los musulmanes frecuentemente usan azoras caligrafiadas para decorar las mezquitas o sus casas propias.
No hay coacción en la religión (Corán, 2, 256).
Y si tu Señor quisiera creerían todos los que están en la tierra. ¿Acaso puedes tú obligar a los hombres a que sean creyentes? Ningún alma puede creer si no es con permiso de Al-lâh. (Corán, 10, 99-100).
Según estos y otros versículos, no se puede obligar a nadie a creer o a mantenerse a la fuerza en el islam. Además, existen pruebas de que el profeta Muhámmad permitió a algunos judíos que se habían hecho musulmanes volver al judaísmo. He aquí algunos comentarios clásicos sobre la aleya 2, 256:
Az-Zamajshari: "El islam no se ha de imponer ni por la coacción ni por la violencia, sino que la gente ha de aceptarlo conscientemente y con plena libertad" (Al-Kaixaf, p.229).
Al-Baydawi: "No hay coacción en religión… porque, estrictamente hablando, coaccionar es querer imponer a una persona algo que no le apetece en absoluto". (Tafsir: Anwar al-Tanzil wa Asrar al-Ta’wil, p. 172).
Ibn Kazir: "No se ha de obligar a nadie a abrazar el islam: el islam es, por sí mismo, una prueba clara y manifiesta, sus argumentos se hacen evidentes al espíritu; no hay ninguna necesidad, pues, de obligar a nadie a aceptarlos. Al contrario: a aquel a quien Al-lâh guía hacia el islam, se le ensancha el corazón y se le ilumina la mirada hasta el punto de que el islam se le aparece toda una evidencia. Muy distinto es el caso de aquel a quien Al-lâh le ciega el corazón y le cierra los ojos y los oídos: ninguna coacción ni violencia le harán convertirse en musulmán!" (Mujtaçar, vol. 1/3, p. 232).
La condena a muerte por apostasía no es conforme al principio coránico de la libertad de conciencia. Cabe entonces preguntarse: ¿de donde surge la condena a muerte del apóstata? Sus defensores citan dos hadices:
Transmitido por ibn Mas’ud: el Mensajero de Al-lâh (saws) dijo: "No es lícito la sangre de un musulmán, salvo en uno de estos tres casos: el casado que comete adulterio, vida por vida, y aquel que abandona su religión y se enfrenta a la Comunidad" (Bujari).
La expresión fâraqa-yufariqu significa ponerse en el bando de en frente. Normalmente, en árabe usaremos el verbo irtadda-yartaddu (contraponerse, impedir), pero en esta ocasión el verbo usado es más fuerte. Se refiere a dejar el bando de los que sobreviven siendo minoría entre no-musulmanes y pasarse al bando de los que los combaten. En el contexto en el cual (se supone que) Muhámmad (saws) dijo estas palabras, los musulmanes le preguntaban si podían derramar la sangre de los que hasta hacía poco eran sus hermanos, en el caso de que se enfrentasen contra ellos. Por otro lado, este es un hadiz shadda (extraño, aislado), cuya cadena de transmisión (isnad) ha sido considerada dudosa, y entra en contradicción con la Palabra de Al-lâh en otro aspecto: tampoco el Corán prevé la muerte en caso de adulterio.
El otro hadiz es:
Narrado por ibn ‘Abbas: el Mensajero de Al-lâh (saws) dijo: "A aquel que cambia de religión, matadlo".
Sobre este hadiz, hay que saber que su transmisor (ibn ‘Abbas, sobrino del Profeta) tenía trece años a la muerte de Muhámmad (saws). ¿Cuándo oyó esta frase, en qué contexto? ¿Podemos, en contra del principio coránico de la libertad de conciencia, establecer la muerte en caso de apostasía en base a este testimonio? ¿el recuerdo de un niño tiene más validez para los musulmanes que la revelación coránica?
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