Χαλκός (khalkos) es cobre, el calcolítico (Χαλκός + λίθος) sería pues la época prehistórica correspondiente a la Edad del Cobre. Es una fase intermedia entre la Edad Moderna de la Piedra o neolítico y la Edad de Bronce. Se reserva esta denominación para algunas culturas, que presentan rasgos claramente diferenciados, en el periodo entre el 2.500 y el 1.800 a.C., a caballo entre el neolítico y la Edad de Bronce.
El bronce es una aleación de cobre y estaño; y, antes de usarse el bronce, se usó cobre. Esa época es a la que se llama calcolítico. El cobre fue el primer metal que utilizó el ser humano y lo hizo hace aproximadamente 5000 años, a finales del Neolítico.
En la Península Ibérica el uso del cobre se generaliza hace 4000 años, coincidiendo con las construcciones megalíticas y la Cultura del Vaso Campaniforme, la cual es exponente de estas culturas calcolíticas y se caracteriza por la decoración por zonas.
Otra cultura característica del Calcolítico es la de ornamentación por cuerdas originaria del Norte de Europa. Ambas culturas se desplazaron de sus primitivos asentamientos y emigraron, quizás empujados, hacia Europa (Francia y Alemania).
Al periodo calcolítico también se le llama eneolítico
También asistimos en el calcolítico a un claro incremento de los intercambios, tanto en el interior de las regiones, como entre éstas, que sólo puede entenderse como comercio. Otro aspecto relacionado es la aparición de especialistas (mineros, artesanos, comerciantes, etc.), que conlleva una fuerte organización social, a menudo acompañada de claras jerarquías.
Las gentes de la "Jamnaja Kultura", aparecen hacia 3500 adC al este del Volga y por todo Turquestán. Instalan sus pueblos en alturas, fortificándolos a menudo. Su economía es mayormente agro-pecuaria, pastoreando rebaños de ovejas sobre todo. Tempranamente desarrollan la metalurgia del cobre y la especialización profesional, aunque las jerarquías no se reflejan con claridad antes de 3000 adC en la región de origen. Como hemos visto, entierran a sus difuntos bajo túmulos o kurganes, que a veces están rodeados de lajas de piedra, en posición flexionada sobre la espalda, espolvoreando los cadáveres con ocre o yeso y acompañándolos de ofrendas de carne y vasos. Cada túmulo contiene varios enterramientos, lo que les daría carácter de mausoleos familiares. Es también característico de estos pueblos la colocación de grandes estelas de piedra en el interior o exterior de los túmulos.
Coincidiendo con la aparición de los indoeuropeos al este del Volga, al oeste de este río se producen considerables transformaciones. Es la compleja cultura de Serednij-Stog II, que tiene múltiples facies regionales. Casi todos los rasgos de esta nueva cultura apuntan a una continuidad del sustrato aborigen de Dniepr-Don, con abundantes pero minoritarios rasgos culturales indoeuropeos . Es sin embargo aquí donde tiene una mayor importancia el caballo, con el consiguiente nomadismo y la clara aparición de jerarquías sociales (al parecer aún inexistentes en Asia Central). Otro rasgo significativo, dentro de la variación regional de esta cultura, es la aparición de la decoración cerámica mediante la impresión a cordel, que es otra característica secundaria del proceso de indoeuropeización de Europa.
La impresión que produce esta cultura es la de una infiltración de nómadas indoeuropeos que constituyen, asimilado el uso del caballo, el núcleo de las nuevas jerarquías que impondrán su lengua y gran parte de su cultura a los aborígenes de Europa Oriental, utilizando el país póntico como trampolín para las posteriores invasiones en Europa Central y los Balcanes.
En las regiones al este de este mar se consolida una cultura ("Pitted Ware") de carácter sobre todo cazador, aunque conocedora de las técnicas agrícolas y ganaderas.
El estilo cerámico de esta cultura tendrá mucho éxito, difundiéndose por toda Europa Central en el III milenio. Los prehistoriadores están conformes en la intensidad del mestizaje producido tras esta migración.
La jerarquización se evidencia en las tumbas, donde encontramos diferencias sensibles en los ajuares, que siguen el principio hereditario. Por lo general las inhumaciones siguen el rito tradicional (en posición fetal), aunque aparecen algunos cadáveres en posición alargada, así como tumbas simbólicas (sin cuerpo pero con ajuar). Pero donde se evidencia de forma indiscutible la existencia del Estado es en la Gran Necrópolis de Varna, donde aparecen tumbas de príncipes, rodeadas de sepulturas (reales o simbólicas) de altos funcionarios y mujeres, estando los complejos a su vez rodeados de tumbas normales. Cuando hablamos de Karanovo-Gumelnita estamos hablando pues de un importante Reino, anterior en algunos siglos a la monarquía del Nilo (v. Egipto), aunque posterior en al menos mil años a los estados sumerios (v. Sumeria).
La religión también muestra su renovada importancia. Los templos, aparecidos ya en la fase anterior, se generalizan, albergando en su interior altares decorados en rojo sobre blanco con motivos solares y espirales. Se evidencia una Religión Solar, asociada al Culto de la Gran Madre, cuyos ídolos (muy esquematizados) siguen apareciendo por todas partes. También se encuentran figurillas votivas con rasgos individuales, tanto femeninas como masculinas y de pareja.
La cerámica, en fin, sigue las formas de pintura al grafito de la última fase de Boian, apareciendo después nuevas formas como copas de borde grueso sin decorar, recipientes finos de dos asas y los "askoi".
Estas gentes viven en casas de 300 m² y dos habitaciones, construidas con postes de madera y ramaje trenzado, junto a la que cavan dos fosas rituales en las que depositan ofrendas. Los poblados de llanura se rodean de empalizadas, mientras que los de altura están circunvalados por fosos y terraplenes. Su vajilla es roja sin decorar y la metalurgia experimenta un fuerte auge relacionado con Panonia Oriental (Tisza). Los enterramientos siguen la tradición (flexionados y sin ajuar), al tiempo que la religión parece sufrir una crisis intensa, abandonándose los santuarios y apareciendo muy pocos ídolos de la Gran Madre (muy estilizados).
Probablemente este pueblo se organice en forma confederal, puesto que no se encuentran rasgos jerárquicos claros, extendiendo su influencia a las tribus danubianas septentrionales, que a tenor del grado de asimilación, son seguramente incorporadas a la "Confederación Danubiana", ya sea por la fuerza de las armas, ya por la necesidad de alianza de los norteños frente a las corrientes que llegan del Este. Además se colonizan tierras de menor calidad, señal inequívoca de un fuerte crecimiento demográfico.
Las tribus meridionales de esta nación continúan la tradición de la cultura de Rössen con escasas variaciones, diversificándose en grupos regionales. La tribu de Baviera (grupo de Aichbul) recibe fuertes influencias de Lengyel.
Sin embargo, las tribus del norte se ven intensamente influenciadas por los ucraniano-escandinavos, hasta el punto de la aculturación, tanto de origen nórdico como centro-danubiano. Las gentes de esta nueva cultura de Michelsberg habitan en chozas ligeras, agrupadas siempre en poblados fortificados situados en espolones montañosos, desde donde se dedican al pastoreo de vacas. La construcción de santuarios ("camps") de empalizadas y fosos (que ahora quizá cumplan una función defensiva, aunque están siempre en llanuras) alcanza un nuevo auge con este pueblo, que dedica parte de sus recursos humanos a la extracción de sílex de minas subterráneas. Aunque conocen la metalurgia, al igual que sus vecinos del sur, sus armas continúan fabricándose en sílex, con la forma característica de hachas-martillo. Sus cementerios, cercados de piedras, albergan tumbas individuales en posición alargada o flexionada. También existen tumbas colectivas en cuevas, pozos o cistas.
Los danubianos occidentales "reformistas" de Michelsberg irán ganando terreno hacia el sur hasta la completa asimilación de sus parientes, en lo que indudablemente tuvo que ser un conflicto político-social de envergadura.
A la cultura integradora de Tisza, en la cuenca del río que le da nombre, le sucede la de Tiszapolgar, también de tradición tesalia pero mucho más desarrollada, tanto en metalurgia como en estratificación social, visible en los ajuares (algunos incluyendo hachas "mágicas", nódulos de sílex importado y hachas martillo de cobre).
Gestada en los últimos siglos del período anterior, al parecer por influjo nor-italiano, aparece en Occitania la importante cultura de Chassey, caracterizada por un fuerte incremento demográfico, que conduce a la colonización de regiones periféricas (Macizo Central, Poitou, Garona), y a la consolidación agraria (arado). Es típica de esta etapa la extracción y comercio de una variedad de sílex de color miel, al tiempo que se fortifican los poblados con fosos y empalizadas. Las distintas facies líticas señalan probablemente los dominios de las distintas tribus, que parecen haberse federado en pos del comercio y el bienestar común. Aún no se conoce la metalurgia.
En torno a la Confederación Ligur de Chassey se asocian, recibiendo su influjo otras culturas post-cardiales (v. Cerámica Impreso-Cardial), como La Lagozza (Italia Norte), Cortaillod (Suiza Occ. y Saboya) y la cultura de Tumbas de Fosa (Cataluña).
Tras esta expansión, en el Centro Espiritual Megalítico de Extremadura (Portugal), aparecen nuevos tipos de sepulturas megalíticas relacionadas al parecer con influjos que, si nos atenemos a las fechas conocidas, serían más anatolios o sirios que egeos . Los nuevos modelos de tumbas colectivas son los "tholoi" de falsa cúpula, las cuevas artificiales y los silos, usándose también cuevas naturales. También difusamente relacionados con el Egeo, aparecen ídolos zoomorfos y antropomorfos (femeninos) y placas de pizarra decoradas, que han resultado ser crípticos predictores astronómicos (los calendarios de pared de la época).
Se desconocen totalmente los asentamientos, y tampoco se han encontrado restos humanos, destruidos ambos al parecer por la fuerte acidez de los suelos. Sólo cuando empiecen a construir fortificaciones de piedra, en la siguiente fase, empezaremos a encontrar los restos de sus poblaciones.
En los últimos siglos del IV milenio se producen importantes cambios que afectan a gran parte de los pueblos de Europa Central y los Balcanes Orientales. En medio de ellas aparecen dos grupos de invasores indoeuropeos. Al septentrional y más importante le llamaré arbitrariamente nación Hiperbórea, ya que parece ser el embrión de la mayoría de los pueblos europeos históricos (celtas, germanos, itálicos, ilirios y quizá otros). El meridional debe de ser el precursor de los griegos indoeuropeos (aqueos).
Esta cultura emprenderá la colonización de la selva de Brandemburgo y conquistará a los nórdicos Baja Sajonia, Mecklemburgo y Cuyavia, penetrando también en el territorio danubiano (Moravia Septentrional).
Los ritos funerarios se diversifican, apareciendo, junto a las tumbas simples, otras rodeadas de piedras, enterramientos en cistas de piedra o madera y, más significativamente, enterramientos colectivos en dólmenes de corredor, en los que aparece una cerámica decorada de forma distintiva.
En el sur existe continuidad con la cultura de Lengyel V, transformándose las aldeas, que ahora constan de casas pequeñas en torno a una grande (ésta como las del período anterior). La cerámica adopta colores oscuros, percibiéndose influjos de la vecina cultura de Bodrogkeresztúr (Tisza).
Hay una necrópolis en el vértice del delta del Danubio (Brailita), que quizás indique la base central de los invasores. Directamente relacionada con estos intrusos, aparece finalmente en Valaquia Or. y Dobrudja la cultura de Cernavoda I, que avanza a expensas de Karanovo-Gumelnita.
Al final del IV milenio vemos desaparecer el Reino de Karanovo-Gumelnita bajo la presión de los invasores indoeuropeos de la cultura de Cernavoda I. A principios del III milenio encontramos los antiguos dominios de este estado, repartidos entre tres culturas muy diferentes entre sí.
Los poblados de esta cultura buscan lugares defendidos, o bien se protegen con fosos, habitando alguna gente en cuevas. Los enterramientos se realizan en túmulos con varias sepulturas, generalmente de inhumación. El culto gira en torno a la Gran Madre, las hachas rituales, las divinidades animales, las anclas, y un ídolo en forma de rueda.
Conviene repasar aquí los antecedentes del ritual funerario, para entender los influjos que pudieron converger en el modesto pero genial cromlech, así como en el discreto pero influyente pueblo que lo utilizó como última morada. La incineración la encontramos, en forma minoritaria pero persistente, por todo el trayecto de los danubianos centrales, y muy especialmente en la primera fase de los danubianos septentrionales (Cerámica Puntillada).
El cercado de la tumba con piedras lo encontramos entre los escandinavos de TRBK-C, aunque un antecedente algo más antiguo pero también más difícil de relacionar está en los cercados de túmulos de los indoeuropeos centroasiáticos. Otro parecido lo podemos encontrar en la costumbre de los danubiano-renanos de Michelsberg de cercar sus cementerios (pero no sus tumbas individuales) con piedras. Personalmente me inclino por darles un origen nor-danubiano, algo influido por Escandinavia. Pudieron tener su génesis en las luchas que ambos pueblos debieron de mantener contra los indoeuropeos de Baalberge, a los que acabaron arrebatándoles casi todas sus conquistas.
También merece la pena anticipar algunas de las formas fúnebres que debieron de tener su origen en este grupo. Primeramente encontramos otros cromlech en el Pirineo (aislados en el interior de un contexto plenamente megalítico), que la tradición vasca (v. vasco) asocia invariablemente a unos genios conocidos como Mairuak, a su vez asociados a las ninfas de la mitología local, llamadas Lamiak. El cromlech vasco es también sepultura de incineración (aunque a veces está vacío) pero no presenta ajuar; también es algo mayor. Pienso que estos cromlech deben estar directamente asociados con Boleráz-Baden, probablemente en el contexto de la expansión danubiana hacia Aquitania (v. infra).
Otra importante legado del rito de Boleráz lo encontramos en la cultura de la Cerámica de Cuerdas (probablemente indoeuropea pero con muchas influencias de otros pueblos), donde se repite un ajuar estereotipado muy parecido al panonio: vaso, ánfora (en lugar de jarra), hacha ritual (en lugar de verdadera) y útiles lítico-óseos (en vez de abalorios de conchas). Eso sí en enterramientos flexionados bajo túmulo - las incineraciones son raras y el cromlech absolutamente desconocido, aunque sí que heredan el estilo cerámico panonio más tosco (la cerámica de cuerdas).
El culto parece centrado, más que nunca, en la Gran Madre exclusivamente, apareciendo también algunas estatuillas humanas, posiblemente ofrendas. El ritual fúnebre es de lo más variado, con grandes necrópolis de enterramientos individuales en posición flexionada junto a sepulturas colectivas (algunas en posición sentada, con los rostros quemados y los primeros torques de la arqueología europea, después comunes entre los celtas). También hay incineraciones en diversas formas, tumbas múltiples, sepulturas simbólicas (vacías) y tumbas rituales con animales (tanto aisladas como asociadas a enterramientos humanos).
Posteriormente la Confederación Panonia (no hay rastros explícitos de monarquía) se extenderá a Bohemia, Silesia y la Gran Polonia.
En Alemania Oriental, la cultura de Salzmünde, es prácticamente una extensión de su antecesora. Por su parte, Cuyavia vive la cultura de Wiórek, caracterizada por sus túmulos alargados.
Aunque la economía es continuista, se documentan carros, barcos y algunos caballos. Los artesanos perfeccionan la talla del ámbar, aparecen los primeros brazaletes de oro y continúa la producción de hachas-martillo en piedra dura (armas), aunque también hay algunas en piedra de calidad (emblemas). Los objetos de cobre destacan ahora por su escasez. La cerámica continúa la tradición existente, apareciendo nuevos tipos de vajilla, tanto ritual como doméstica; la decoración se torna cubriente, incrustándose de colores rojos y blancos.
La cerámica se supone profesional, adoptando formas perfiladas y estando decorada con las características impresiones profundas. De su religión sólo conocemos que depositaban hachas de sílex en pantanos, al igual que sus antecesores nórdicos de 'TRBK-C.
Este pueblo, cuyo carácter guerrero queda atestiguado por la inclusión de armas en los ajuares fúnebres, se constituye durante o después de la reconquista de casi todo su país a los hiperbóreos, arrebatando luego a los danubianos de Michelsberg, Westfalia y la Renania Septentrional.
Muy emparentada con Horgen está la cultura bávara de Altheim, que muestra un importante influjo, quizá también migratorio, de los indoeropeos de Salzmünde, lo que señala que, pese a las derrotas, los indoeuropeos siguen activos en política exterior, siendo quizá uno de los factores estimuladores de los grupos arcaizantes segregados de Michelsberg.
Otro factor sería quizás la expansión de la religión megalítica, apoyada seguramente desde los países nórdicos (que también se benefician del declive de Michelsberg) y quizás también desde Occitania, donde también florece el megalitismo en medio de la disgregación de la alianza regional y donde encontramos una cultura, derivada de Chassey, con muchos parecidos con Horgen: la cultura de Auvernier (antes conocida como Saona-Ródano).
Claro que el Centro Espiritual Mundial del Megalitismo sigue estando en Portugal (v. infra), por lo que no podemos descartar que, a través de actores intermedios y de una muy probable red de sacerdotes astrónomos (que seguramente promovían ya la versión primigenia del Camino de Santiago) los antiguos portugueses hayan intervenido en la geopolítica de la Europa Centro-Occidental de la primera mitad del III milenio.
El hallazgo de puntas de flecha en algunos esqueletos, junto a la práctica exitosa de trepanaciones para curar traumatismos craneales, inducen a hablar de una situación de guerra. Adicionalmente, es un hecho que se interrumpe el comercio de sílex melado y obsidiana, diversificándose los puntos de extracción de piedra. También se empieza a trabajar el cobre, extraído localmente.
Los enterramientos son colectivos en formas megalíticas variadas, incorporando las últimas modas ibéricas ("tholoi" , cuevas naturales y artificiales) e innovando con hipogeos y enterramientos en galerías de mina.
La abundante cerámica, que define cinco grupos tribales, sufre inicialmente un empobrecimiento formal y la pérdida de la decoración.
Es un pueblo descendiente de Chassey y Cortaillod, que ocupa la cuenca media y alta del Ródano, habitando en pequeñas aldeas bastante móviles de casas de madera. Su industria principal es de asta, mientras que su cerámica es una forma muy degenerada de sus antecesores. Los enterramientos se realizan en dólmenes simples y, más tarde, en cistas.
En la época de su descubrimiento se habló mucho de fortificaciones coloniales, por su proximidad al mar y sus supuestos parecidos con las civilizaciones egeas, e incluso con otras de cronología incongruente como Tell Halaf, cuna de los "tholoi". Los hechos mandan y hoy todavía no se ha encontrado un solo objeto de procedencia oriental, aunque algunos ídolos tienen sin duda semejanzas (Diosa Madre). Entre ambas civilizaciones se extiende las regiones, andaluza, sur-portuguesa y extremeña, las dos últimas muy influidas por Vila Nova, donde aparecen poblados, muchos fortificados, y, sobre todo megalitos tanto clásicos (dólmenes de corredor) como modernos ("tholoi", cuevas artificiales).
Como en la fase anterior, las importaciones de materiales africanos y escandinavos (ámbar) están a la orden del día, ya no sólo en Portugal sino también en Los Millares y otras zonas del sur ibérico. Aunque la Comunidad Valenciana permanece estancada en su desarrollo general durante el calcolítico y la posterior edad del bronce , es aquí donde aparece la primera evidencia de contactos directos con el mediterráneo oriental en forma de cuentas de vidrio verde que debieran ser cretenses o egipcias.
Además de los rasgos mencionados, son característicos de esta cultura los innumerables ídolos, epígrafe bajo el que se agrupan tanto los antropomorfos (Gran Diosa), como las placas de piedra decorada (predictores astronómicos), los báculos de pizarra, los "betilos" (columnillas troncocónicas de piedra con carácter votivo, al parecer de origen oriental), las lúnulas (colgantes de arcilla en forma de media luna) y las simples falanges de toro.
En el centro, la cultura de Rinaldone reproduce los modelos que llegan del sur, enterrando a los suyos también en formas más sencillas. En el norte, por su parte, la cultura de Remedello practica sus enterramientos en fosas simples y tumbas colectivas en cueva.
La total ausencia de hallazgos de poblados dificulta mucho la comprensión de la situación italiana, que, en cualquier caso, parece constantemente periférica respecto a otras áreas.
La coyuntura de Europa Oriental viene marcada por la intervención directa de los indoeuropeos de la "Jamnaja Kultura", que ocupan Ucrania Oriental, el Cáucaso y la costa del Mar Negro hasta el Delta del Danubio, marcando el fin por homogenización de la transitoria cultura de Serednij-Stog II. Las nuevas provincias arias se distinguen de la Madre Patria en el predominio del ganado vacuno y caballar. En Crimea y el Cáucaso se distinguen facies regionales. En el Cáucaso norte se encuentra además una tumba real (Maikop), quizás la del caudillo artífice de esta expansión o uno de sus sucesores.
Los pueblos danubianos orientales de la antigua cultura de Cucuteni-Tripolje, se dispersan ante el empuje indoeuropeo en varios grupos regionales. Se percibe un claro descenso demográfico, causado quizá por guerras, expediciones esclavistas o epidemias .
En la cuenca del alto y medio Dniepr aparece el Grupo de Sofijevka, caracterizado por sepulturas de incineración a menudo muy próximas entre sí. Ni la geografía ni los hallazgos lo relacionan con los danubianos orientales, como ocurre con los grupos tribales de más al sur. Los ritos fúnebres lo ponen en contacto con los danubianos septentrionales, mientras que la geografía aboga por un sustrato aborigen oriental, que se ve confirmado por la ocasional presencia de ocre en las tumbas.
Pienso que es producto de una intervención consciente por parte de los panonios para bloquear el contacto entre Indoeuropeos Orientales y Occidentales, con el fin de absorber y neutralizar a estos últimos.
En las regiones centroeuropeas que permanecen en manos de culturas indoeuropeas, Saale-Elba y Cuyavia, se observa en la segunda parte del calcolítico medio un acusado proceso de asimilación cultural por sus vecinos. Debemos recordar que el sustrato de estas gentes es danubiano, lo que podría favorecer las influencias culturales de este origen.
Estas gentes experimentan ahora una considerable expansión, consolidando su dominio sobre la Pequeña Polonia y extendiendo su presencia a Ucrania Noroeste, donde sustituyen a la avanzadilla danubiana de Sofijevka. Cabe deducir de estos movimientos que, política y militarmente, estarían enfrentados a los panonios de la cultura de Baden, en pleno apogeo.
Los enterramientos adoptan ahora formas colectivas, con incineración ocasional, mayormente en megalitos de tipo evolucionado (galerías e hipogeos). Hay también cámaras de madera y chozas funerarias. El ajuar es variado, incluyendo las ubicuas hachas rituales (en variscita), amuletos en forma de hacha, abundantes flechas e industria varia.
Entre el Loire y el Garona, la transformación es más acusada, con innumerables "camps" y fortificaciones. Los enterramientos son individuales en simples fosas, aunque también se reutilizan los megalitos de épocas anteriores. La cerámica de origen local, evoluciona hacia una decoración más compleja.
Desde 2600 adC se nota en Armórica septentrional una clara influencia de Sena-Oise-Marne, que podría ser incluso una penetración militar. Como reacción aparece de manera insospechada en Dordoña una nueva cultura, que tendrá mucha importancia en los siglos posteriores. Se caracteriza por su abundante armamento (puñales y flechas), el retorno a la sepultura colectiva (en formas sencillas) y el establecimiento de redes comerciales basadas en los importantes talleres de sílex de Grand Pressigny. Es la cultura de Artenac.
Da la impresión de que los caudillos de ambos grupos han trabajado a lo largo de los siglos con objetivos imperialistas claros que acaban cobrando forma en esta fusión, que precede a nuevas expansiones. Sin embargo, no han podido (o querido) evitar la danubización de su cultura, que se manifiesta en los enterramientos individuales flexionados, generalmente en cistas o fosas sencillas, en rituales de sacrificio y enterramiento de bueyes, así como en la propia cerámica que le da nombre, de indudable raigambre danubiana.
El período se abre con la irrupción de un nuevo grupo indoeuropeo, los cimerios, y continúa con la consolidación de los hiperbóreos en una gran cultura extrañamente estereotipada, así como con la afirmación de los aborígenes en el oeste. El largo final es apacible, con más de 500 años de estabilidad ocupados por el ir y venir de lo que parece un gemio internacional de comerciantes.
Aunque su origen es oscuro, pudiendo tener antecedentes en Asia Central, parece que el pueblo de la Cultura de las Catacumbas, indudablemente los históricos cimerios, nació en el Cáucaso ocupado por los indoeuropeos. En realidad se parecen mucho a sus antecesores, cambiando sobre todo la forma de construir las tumbas. Los túmulos de estas gentes, más pequeños, cubren cavidades excavadas conocidas como catacumbas, a las que se accede por un estrecho pasadizo y en las que hay nichos laterales.
Los cadáveres, a menudo con el cráneo deformado (por alguna moda estética) se depositan flexionados sobre la espalda, como sus antecesores. También hay enterramientos en postura tumbada en fosas y cistas. Los ajuares son variopintos, con vasos impresos con cuerdas, útiles líticos, hachas rituales, objetos de cobre o bronce y adornos de metales preciosos, así como de hueso, conchas y porcelana. Como sus antecesores, algunas tumbas incluyen carros.
Este pueblo ocupa el Cáucaso y Ucrania Oriental y Sudoccidental, dando la puntilla a los danubianos orientales. Grupos aislados penetran en Cuyavia (grupo de Zlota, v. infra) y en Panonia.
La "Jamnaja Kultura" persiste, sin embargo, en su región originaria de más allá del Volga. Y dará lugar con el tiempo al histórico pueblo de los escitas.
De esta fase no se conocen poblados, quizá por ser demasiado precarios, aunque están comprobadas tanto la agricultura como el pastoreo, así como la presencia de caballos y carros de cuatro ruedas macizas.
La característica que define esta importante cultura son sus enterramientos, siempre individuales y bajo túmulo, en algunos casos con incineración, pero sobre todo sus ajuares completamente uniformes, que incluyen: un vaso, un ánfora, útiles líticos u óseos y hachas rituales. La diferenciación de sexos se invierte, acostando los cuerpos femeninos ahora sobre su lado izquierdo y los masculinos sobre el derecho.
Sólo en regiones concretas la construcción de las tumbas se permite algunas originalidades. Así en Polonia sigue habiendo catacumbas, mientras que en Alemania Oriental, existe decoración, tanto simbólica como representando flechas y arcos.
Da la sensación de que se trata de una organización religioso-político-militar, que en pocos años reúne a los hiperbóreos y somete, de mejor o peor grado a los danubianos occidentales y nórdicos meridionales, casi todos bajo fuerte influjo hiperbóreo en la etapa anterior. No parece que sean los cimerios de Cuyavia los inventores de esta organización, porque la inversión de las posturas fúnebres de género da la sensación de ser una reacción.
Además encontramos lo que parecen ser huellas del grupo de Boleráz en el diseño del nuevamente estereotipado ajuar. En cualquier caso, parece claro que la componente indoeuropea se reafirma con los túmulos individualistas, aunque el proceso de danubización de la etapa anterior ha dejado ya una huella indeleble en los indoeuropeos occidentales
Al parecer se trata de una evolución local bajo un muy fuerte influjo de sus vecinos del sur, aunque no podemos descartar presiones militares directas, que serían aprovechadas por una facción "anti-megalítica", que desde luego existe durante todo TRBK. Es muy probable que éste sea el momento de nacimiento del pueblo germánico.
¿Cómo surge Artenac? Sólo podemos especular. Sabemos que la cultura aborigen del occidente francés estaba seriamente amenazada por la presión de Sena-Oise-Marne y los refugiados que éstos provocaron. Sabemos también que, muy probablemente contemporáneos con el avance danubiano, aparecen en el Pirineo los cromlechs, que sólo pueden venir de la lejana Panonia. Sabemos que tanto panonios como vilanovianos, junto a otras potencias menores, intervenían activamente en las disputas políticas de las tribus danubianas occidentales. Es posible que dentro de este guirigay, la Confederación Panonia, haya enviado una expedición contra el centro de la cultura megalítica: Vila Nova, instalándose entre los aborígenes del Pirineo (vascos) y provocando la aparición de fortificaciones defensivas tanto en Portugal como en Almería, así como anómala la aparición del crómlech en el Pirineo.
Las fechas más probables de la edificación de las fortificaciones de Vila Nova(y de Los Millares, que en ningún caso es anterior) se sitúan hacia 2600 adC, justo a tiempo para que la presión danubiana y otros conflictos continentales pudieran tener efectos en la península ibérica, justo en el nacimiento de la cultura fronteriza de Artenac. No hay fechas para los crómlechs pero, si acaso, debieran estar dentro de un orbe que no va más atrás que -2800 (inicio de Sena-Oise-Marne) ni más allá que 2400 adC, fecha de las victorias artenacienses.
La siguiente pregunta es: ¿tuvieron algo que ver las gentes de los cromlechs, mairus y lamías de la mitología vasca, con el desarrollo de nuevas tácticas militares basadas en el uso del arco? Esta táctica se encuentra primero en Sena-Oise-Marne y sólo después en Artenac o en Vila Nova. Hay más cuestiones, como la súbita aparición de ídolos de la Gran Madre en la península, aunque a éstos se les suele atribuir un origen cicládico muy dudoso .
Fuera como fuere, el hecho es que, con Artenac, aborígenes occidentales e indoeuropeos se tocan por vez primera en las cercanías del Rin (excluyendo, claro está, el caso escandinavo). Y, en vez de entrar en conflicto, disfrutan de un milenio de paz.
Cabe destacar que se percibe una clara jerarquización en muchos lugares, poco visible en los enterramientos pero sí en las viviendas. Además en la misma Vucedol (cerca de Belgrado), se encuentra, en el centro de la villa, una ciudadela (llamada gradac), en cuyo interior hay una vivienda (de tipo "megarón") con taller metalúrgico, así como una sepultura de catacumba.
En el culto ya no encontramos las imágenes de la Gran Madre, sino sólo pequeños altares cerámicos, ídolos con aspecto de rueda (solares?) y recipientes zoomorfos rituales.
Da la sensación de que la intervención cimeria refuerza la (quizás) incipiente jerarquización social, en cuya cúspide se coloca (al menos en la ciudad más importante) una élite metalúrgica indoeuropea. La cultura, por lo demás es claramente local.
Esta cultura perdurará hasta entrada la Edad de Bronce (que desde el punto de vista general, no comienza antes de 1800 adC), siendo de hecho Vucedol el transmisor de esta tecnología hacia Europa Central e Italia del Norte. Pero antes también jugará un importantísimo papel, ya que algunas de sus regiones (Moravia, Eslovaquia Occ.) son esenciales en la formación y regeneración de la cultura del Vaso Campaniforme.
Pero lo que mejor define esta cultura (aparte de su cerámica) son los ajuares, de nuevo estereotipados pero mucho más ricos. El ajuar fúnebre campaniforme consiste casi invariablemente en: un vaso cerámico de tipo campaniforme, adornos de hueso, botones con la característica perforación en "V", colgantes de arcilla en forma de creciente (culto lunar), espirales de oro, abundantes flechas, puñales triangulares de cobre y unas placas perforadas de esquisto que suelen considerarse brazales de arquero.
La cerámica campaniforme es fina y de excelente calidad, de color rojo o marrón, decorada en forma cubriente con incisiones, impresiones y excisiones. Tiene al parecer su precedente más inmediato en el norte de la región cultural de Vucedol, aunque sobre este punto hay diversidad de opiniones. El primer estilo campaniforme, al que nos referimos ahora, se caracteriza por la alta frecuencia de la impresión a cordón, por lo que recibe el nombre de estilo cordado. Este primer campaniforme se extiende por Centroeuropa, a lo largo del Ródano y por las costas hasta Estremadura (Portugal: cultura de Vila Nova).
Nos encontramos así con un nuevo "pueblo" de ricos y elegantes arqueros, que partiendo de Europa Central, se extiende sobre muy diversas y distantes culturas sin alterarlas sustancialmente. De hecho, fuera de su núcleo, allá donde aparecen los campaniformes nada cambia salvo que algunas tumbas responden a este modelo. Fuera de su región nuclear, sólo el poblado de Etaples, al norte de Francia puede ser totalmente campaniforme.
Se han estudiado antropológicamente los cadáveres de esta cultura y parece ser que, en su centro, responden al tipo dinárico, una variedad alpina (braquicéfalos pequeños) característica de los Balcanes. Sin embargo, en Occidente y el Mediterráneo, la frecuencia de este tipo disminuye mucho, lo que significa que, en su avance, estas gentes incorporan una mayoría de nativos, sin perder la conexión con Europa Central.
La interpretación más corriente de la cultura del Vaso Campaniforme es que se trata de una especie de gremio internacional de mercaderes arqueros (las expediciones comerciales de esta época no debían de ser fáciles) que va instalando factorías en diferentes lugares e interés comercial. En este proceso integraría convenientemente a muchos nativos interesados en participar de la organización y los frutos del comercio.
Los palacios están construidos en torno a un gran patio central donde se supone que se celebraban los juegos taurinos que aparecen en algunos frescos. La compleja planta de éstos pudo haber inspirado el mito del laberinto . La simbología es variada, indicando quizá diferentes orígenes: jarras de libaciones en forma de cabezas de toro (bucráneos), la doble hacha ("labrys"), flores de lys, delfines, espirales dobles, grifos.
Sabemos que conocían la escritura, aún no descifrada, y la fontanería con plomo (que tras la caída de esta civilización, tardadrá milenios en reaparecer). La ausencia de fortalezas y las referencias griegas a la "thalasocracia" cretense, dan pie a pensar que efectivamente disponían de grandes flotas con las que dominaban el Mediterráneo. Sin embargo sólo tardíamente aparecen colonias cretenses en algunas islas egeas (Thera, Rodas), y no es hasta las últimas décadas minoicas cuando se nota el influjo cretense en un lugar alejado como es el Sudeste Ibérico (cultura de El Argar B).
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"Edad del Cobre".
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