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Cantabria es una comunidad autónoma uniprovincial española. Limita al este con el País Vasco (provincia de Vizcaya), al sur con Castilla y León (provincias de León, Palencia y Burgos), al oeste con el Principado de Asturias y al norte con el mar Cantábrico. Las principales poblaciones cántabras se encuentran en la zona litoral, destacando la capital, Santander con una población actual de 183.955 habitantes (al 1º de enero de 2005).
Physical map of Cantabria - Spain.png Diversos han sido los autores que han tratado el origen etimológico del nombre de Cantabria (San Isidoro, Julio Caro Baroja, Aureliano Fernández Guerra, Joaquín González Echegaray, Adolf Schulten, etc.). Aunque no es segura su procedencia, la opinión más aceptada por los expertos es que deriva de la raíz cant-, de origen celta o ligur y que significa ‘roca’ o ‘piedra’, y el sufijo -abr, frecuente en las regiones celtas. De todo esto se deduce que "cántabro" vendría a significar ‘pueblo que habita en las peñas’ o 'montañés', en clara referencia al territorio abrupto y montañoso de Cantabria.
Otra posible acepción sería considerarla procedente de cant- y briga, también ésta última procedente de la lengua celta, cuyo significado es ‘fortaleza’, con lo que Cantabria sería también la ‘fortaleza de roca’.
Superficie: 5.321 km²
Panoramica Santa Marina Cantabria.jpg (imagen panorámica)]]
Cantabria es una región de carácter montañoso y costero y con un importante patrimonio natural. En ella se distinguen dos áreas morfológicamente bien diferenciadas:
Panoramica Alisas Cantabria.jpg]]
Debido a la Corriente del Golfo Cantabria, al igual que el resto de la Región Cantábrica, tiene unas temperaturas mucho más suaves que la que les correspondería por su latitud, similar a la de Terranova y Labrador. La región está afectada por un clima oceánico húmedo, con veranos suaves e inviernos frescos. Las precipitaciones se sitúan entorno a 1200 mm anuales en la costa, aumentando los valores en las zonas montañosas. La temperatura media se sitúa alrededor de los 14ºC. La nieve es frecuente en las partes altas de Cantabria entre los meses de octubre y marzo. En algunas zonas de los Picos de Europa con clima de alta montaña, por encima de los 2.500 metros, existen neveros que no llegan a desaparecer durante el verano. Los meses más secos son julio y agosto, aunque no existe sequía propiamente dicha, ya que por una parte siempre existe un mínimo de precipitación, y por otra las temperaturas no son muy elevadas.
La influencia del relieve montañoso de Cantabria es destacable sobre su climatología, siendo la causa principal de situaciones meteorológicas peculiares como son las llamadas "suradas", propiciadas por el efecto Foehn: el viento sur sopla fuerte y seco, aumentando de temperatura a medida que nos acercamos a la costa. Esto provoca una llamativa disminución de la humedad relativa del aire y la ausencia de precipitaciones. Condiciones que contrastan con las de la vertiente sur de la cordillera donde el viento es más fresco y húmedo y puede estar lloviendo. Estas situaciones son más frecuentes en otoño e invierno, registrándose unas temperaturas anormalmente altas de más de 20ºC. Son frecuentes los incendios causados por este viento como el que arrasó la ciudad de Santander en el invierno de 1941.
Los principales ríos que dividen la región en otras tantas cuencas hidrográficas son:
Los prados de pastos se intercalan con plantaciones de eucaliptos y pequeñas masas de bosques autóctonos de robles y fresnos.]]
La parte meridional de Cantabria, ya dentro de la comarca de Campoo y limitando con la meseta castellana, se caracteriza por tener un paisaje de transición hacia una vegetación seca. Otro factor de la diversidad lo genera la localización de la región en el límite del dominio biogeográfico mediterráneo que hace que existan especies propias de este dominio como es el encinar o el madroño, localizados en suelos calizos poco desarrollados y de escasa humedad.
En Cantabria se pueden diferenciar varios niveles florísticos:
Junto a estas características habría también que citar las peculiaridades de la comarca de Liébana, que al poseer un microclima particular cercano al mediterráneo también crecen alcornocales, viñedos y olivos y cuyo grado de degradación por la actividad humana es muy escaso.
La otra comarca que se diferencia es Campoo, en el sur de Cantabria, con un desarrollo óptimo de masas forestales de rebollo Quercus pyrenaica y que se encuentra en un periodo expansivo por el abandono de las tierras agrarias. Además, también existen grandes repoblaciones de coníferas (Pinus sylvestris) en las suaves pendientes de la comarca.
Poblamiento Cantabria.png 549.690 hab. según el censo de población de 2003 (representa el 1,29% de la población de España)
La consecuencia más significativa que se deriva de la fuerte energía del relieve del territorio cántabro es la existencia de barreras topográficas que condicionan decisivamente el trazado de las infraestructuras de conexión, tanto perpendicular, en sus accesos a la meseta castellana, como trasversal, en la comunicación entre valles, así como su elevado coste de construcción y mantenimiento. Este hecho es especialmente destacado an La Montaña, con carreteras y líneas de ferrocarril que discurren por trazados lentos y sinuosos con el fin de salvar las fuertes pendientes, siendo esta la característica más definitoria y problemática de la red de comunicaciones de Cantabria.
Las principales infraestructuras de comunicación de la región son:
Cantabria cuenta con dos periódicos diarios: El Diario Montañés y Alerta Cantabria, además de numerosas publicaciones semanales, quincenales y mensuales. Las principales cadenas de radio estatales cuentan con emisoras en puntos como Santander, Torrelavega, Castro-Urdiales o Reinosa. Existen también numerosas emisoras locales y comarcales. Por el momento no existe una televisión autonómica cántabra con financiación pública, aunque sí existen varias cadenas locales (Canal 8 DM, TeleBahía, Telecabarga, Localia TV Cantabria...).
En los últimos años, Internet ha hecho surgir nuevas propuestas informativas en formas de diarios digitales o blogs, que contribuyen a enriquecer el panorama mediático de la región: Algunas de las principales publicaciones digitales de Cantabria son:
El Estatuto de Autonomía de Cantabria * del 30 de diciembre de 1981 establece que Cantabria encuentra en sus instituciones la voluntad de respetar los derechos fundamentales y libertades públicas, a la vez que se afianza e impulsa el desarrollo regional sobre la base de unas relaciones democráticas. En este documento se recogen las competencias de la Comunidad Autónoma que han sido transferidas desde el Gobierno de España, cabe destacar que aún quedan algunas no transferidas, al igual que otras Comunidades, como por ejemplo la Justicia.
El Parlamento de Cantabria * es la principal institución de autogobierno de la Comunidad Autónoma, siendo el órgano representativo del pueblo cántabro. En la actualidad está constituido por treinta y nueve diputados elegidos por sufragio universal, igual, libre, directo y secreto.
Las funciones principales del Parlamento son: ejercer la potestad legislativa, aprobar los presupuestos de la Comunidad Autónoma, impulsar y controlar la acción del gobierno y desarrollar las demás competencias que le confiere la Constitución española, el Estatuto de Autonomía para Cantabria y las demás normas del ordenamiento jurídico.
El Presidente de la Comunidad Autónoma ostenta la más alta representación de la misma y la ordinaria del Estado en Cantabria y preside, dirige y coordina su actuación. Será elegido por el Parlamento de entre sus miembros, previa consulta con las fuerzas políticas representadas en el mismo, y nombrado por el Rey. Presentará su programa al Pleno de la Cámara y, deberá contar con la mayoría absoluta o simple en segunda votación.
El Gobierno de Cantabria es el órgano encargado de dirigir la acción política y ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución, el Estatuto y las leyes. El Gobierno estará compuesto por el Presidente, el Vicepresidente, en quien podrá delegar temporalmente sus funciones ejecutivas y de representación el Presidente, y los Consejeros, que serán nombrados y cesados por el Presidente.
Tras varias legislaturas presididas por el Partido Popular, el Gobierno Regional de Cantabria está desde las elecciones del año 2003 dirigido por una coalición entre el Partido Regionalista de Cantabria y el PSOE/PSC. El presidente de la Comunidad Autónoma es Miguel Ángel Revilla.
La primera referencia escrita del nombre de Cantabria se remonta hacia el año 200 adC, en el que el historiador Catón el Viejo habla en su libro Orígenes del nacimiento del río Ebro en el país de los cántabros:
A partir de aquí las citas acerca de los cántabros y Cantabria se suceden continuamente, puesto que los cántabros se empleaban como mercenarios en diferentes conflictos tanto dentro como fuera de la Península. Hay constancia de que participaron en la guerra de los cartagineses contra Roma durante la Segunda Guerra Púnica por las referencias de Silio Itálico (libro III) y Quinto Horacio Flacco (lib. IV, oda XIV). También se les menciona durante el sitio de Numancia llevado a cabo por Cayo Hostilio Mancino, que se dice levantó el sitio a la ciudad y huyó al ser informado de que cántabros y astures acudían en su auxilio.
Cantabros.png La mayor parte de las referencias posteriores aparecen a raíz del inicio de las Guerras Cántabras contra Roma en el año 29 adC. Se conservan en torno a 150 referencias de este pueblo de cuya fama dejan constancia textos griegos y latinos. Su territorio rebasaba significativamente los límites de la actual comunidad autónoma de Cantabria, localizándose al norte con el Mar Cantábrico, nombre con el que le bautizaron los romanos; al oeste con el río Sella, en el actual Principado de Asturias; por el sur se extendía hasta el castro de Peña Amaya, en la actual provincia de Burgos, y al este se extendía hasta casi Castro-Urdiales, en torno al río Agüera.
Tras la caída del imperio romano, Cantabria recuperó su independencia frente al reino visigodo. Con Leovigildo, durante el último siglo de la historia hispano-goda, Cantabria dejó de ser un enemigo y un peligro para la monarquía debido a que durante esta época se configura un ducado (ver imagen), regido por un Dux, delegado regio en el país. Esta fórmula garantizaría así mismo la libertad del pueblo cántabro.
En el año 714 los musulmanes invaden los valles altos del Ebro y llegan a conquistar Amaya, la capital cántabra, obligando a los cántabros a ceñirse a las tradicionales fronteras bélicas, para organizar su defensa.
En las primeras crónicas de la Reconquista sigue apareciendo Cantabria definida como región. Así, en la Crónica Albeldense al tratar de Alfonso I dice “iste Petri Cantabriae ducis filius fuit”, con lo que, junto a la figura de Pedro, se nombra el título de Duque de Cantabria, que atestigua la territorialidad de su ducado.
Ducado_de_Cantabria.png A partir de este periodo las fuentes documentales apenas sí hacen referencia a Cantabria con este nombre, dado que prevalecerá el de Asturias, extendiéndose esta a una parte considerable de la actual zona oriental de Cantabria (la denominada Asturias de Santillana).
A partir del núcleo inicial formado por la Hermandad de las Cuatro Villas, Santander, Laredo, Castro Urdiales y San Vicente de la Barquera, se forma la Hermandad de las Marismas, uniendo así a todos los puertos importantes situados al este de Asturias
Las Cuatro Villas participan muy activamente con hombres y barcos en la Reconquista de Andalucía, siendo repobladas Cádiz y El Puerto de Santa María con familias procedentes de los puertos del Cantábrico. También participaron naves de las Cuatro Villas en la toma de Sevilla, rompiendo el puente de barcas que unía Triana y Sevilla, hecho de armas que se representa con una Nao y la Torre del Oro de Sevilla en el escudo de Santander.
En el siglo XVI se difunde a nivel popular y literario el uso del nombre La Montaña para designar a la antigua Cantabria en contraposición a Castilla, con la que se aludía exclusivamente a La Meseta. Esta distinción ha llegado hasta nuestros días.
Con los Reyes Católicos desaparece la Hermandad de las Marismas, quedando el Corregimiento de las Cuatro Villas, que abarca las áreas de influencia de los puertos de la antigua Hemandad de las Cuatro Villas (casi toda Cantabria).
A partir de este siglo resurge el interés por los estudios relativos a Cantabria y los cántabros, apareciendo el problema de la localización del territorio que ocupó este pueblo. No será hasta el siglo XVIII cuando se zanje definitivamente la gran controversia sobre la situación y extensión de la Cantabria antigua gracias a obras tan trascendentales para el conocimiento de la historia regional como La Cantabria del padre agustino e historiador Enrique Flórez de Setién. Paralelamente a este interés por los cántabros y a la clarificación de la aludida polémica se aplicó el nombre de cántabro o Cantabria en el territorio montañés a diversas instituciones, organismos y jurisdicciones.
En 1727 se producirá el primer intento de lo que sería después la Provincia de Cantabria.
Aún así, el alto grado de autonomía que disfrutaban las pequeñas entidades en que estaba fraccionado el viejo solar de Cantabria, conjugado con la proverbial pobreza de recursos, siguió siendo la razón principal de su debilidad, incrementada con el progresivo avance de la eficacia administrativa del centralismo borbónico, por lo que cada día se mostraba más evidente la imposibilidad de hacer frente en solitario a la multitud de problemas de todo tipo: desde las siempre difíciles comunicaciones hasta las trabas para el ejercicio de la justicia, desde las dificultades para el abastecimiento en épocas duras, hasta la saca indiscriminada de levas de soldados, y sobre todo la progresión de las imposiciones fiscales. Todo ello determinó que se aceleraran los contactos entre las villas, valles y jurisdicciones. En esta ocasión se polarizaron en torno a las Juntas de la Provincia de Nueve Valles, conducidos por los diputados elegidos a través de los órganos tradicionales de autogobierno. Dos fueron los hechos que catalizaron la culminación del proceso de integración en este segundo intento:
Tras la convocatoria enviada por el Diputado General de Nueve Valles para que acudieran a la Junta que había de celebrarse en Puente San Miguel el 21 de marzo de 1777, las jurisdicciones afectadas por éstos y otros males, mandaron a sus respectivos diputados con poderes suficientes para que pudieran decidir el agregarles a la Provincia de Nueve Valles, según decían unos, para unirse y acompañarse según otros, y en definitiva, para ser unos con los demás, como manifestó el Concejo de Pie de Concha.
En aquella Junta General se establecieron las bases y pusieron en marcha las gestiones que habrían de desembocar el año de 1778 en la unidad administrativa y jurisdiccional. Todo ello culminó en el éxito de la Asamblea celebrada en la Casa de Juntas de Puente San Miguel el 28 de julio de 1778, donde quedó constituida la Provincia de Cantabria, mediante el acto de aprobar las ordenanzas comunes, confeccionadas para aquél fin y previamente discutidas y aprobadas en los concejos de todas las villas, valles y jurisdicciones comprometidas. Eran, además de los Nueve Valles, Rivadedeva, Peñamellera, Provincia de Liébana, Peñarrubia, Lamasón, Rionansa, Villa de San Vicente de la Barquera, Coto de Estrada, Valdáliga, Villa de Santillana del Mar, Lugar de Viérnoles, Villa de Cartes y su jurisdicción, Valle de Buelna, Valle de Cieza, Valle de Iguña con las villas de San Vicente y Los LLares, Villa de Pujayo, Villa de Pie de Concha y Bárcena, Valle de Anievas y Valle de Toranzo.
Escarmentados por el fallido intento del año 1727 el primer objetivo a cubrir consistió en conseguir la aprobación por el rey Carlos III de la unión de todos en una provincia, cuya ratificación la lograrían mediante real provisión el 22 de noviembre de 1779.
Las veintiocho jurisdicciones que asumieron en primer lugar el empeño de crear la Provincia de Cantabria, postularon con toda claridad su voluntad de que en ella se incluyeran todas las demás que formaban el Partido y Bastón de las Cuatro Villas de la Costa. En consecuencia establecieron toda clase de facilidades para la integración, que podían realizar en cualquier momento que así lo solicitasen, sujetándose a las ordenanzas, con los mismos derechos y deberes de las fundadoras, en el plano de la más estricta igualdad. De este modo se fueron agregando la Abadía de Santillana, los valles de Tudanca, Polaciones, Herrerías, Castañeda, la Villa de Torrelavega y su jurisdicción, Val de San Vicente, Valle de Carriedo, Tresviso y las villas pasiegas de La Vega, San Roque y San Pedro, así como la Ciudad de Santander con su Abadía.
A causa de la competencia de Laredo, el Ayuntamiento de Santander, que al comienzo había aceptado la titulación de Cantabria para la provincia creada a principios del siglo XIX, reaccionó después imponiendo que se la denominará con su nombre para que no hubiese duda alguna de cual era su capital. Cuando en 1821 la Diputación Provincial presentó en las Cortes constitucionales su proyecto definitivo sobre la fijación de los límites de la provincia y de los partidos judiciales, proponiendo la denominación de Provincia de Cantabria, el Ayuntamiento de Santander replicó imponiendo "que a esta provincia se le conserve el nombre de Santander". Aún así, muchos periódicos exhibieron en sus cabeceras el nombre de cántabro o Cantabria.
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), el obispo Menéndez de Luarca, gran defensor del absolutismo, se erigió "Regente de Cantabria" y constituyó en Santander el Armamento Cántabro, un cuerpo del Ejército para salir a los puertos de acceso desde la Meseta para detener a los franceses. Fue derrotado, pero más tarde se reorganizó en Liébana bajo el mando del general Juan Díaz Porlier, llamándose División Cántabra, en la que había varios regimientos y batallones, como los Húsares de Cantabria (caballería) o Tiradores de Cantabria (infantería). Durante las Guerras Carlistas se formó una unidad denominada Brigada de Cantabria.
El auge registrado por tales términos de resonancia ancestral a lo largo del siglo XVIII y todo el XIX, continuó pujante durante el siglo XX, adquiriendo un carácter político claramente regionalista hasta 1936. De hecho el Partido Federal elaboró un Estatuto de Autonomía para un Estado Federal Cántabro-Castellano en ese año, que no pudo aprobarse por el estallido de la Guerra Civil. Como consecuencia de la Guerra Civil y marginación subsiguiente de estas tendencias, se utilizó menos el nombre de Cantabria, que, a nivel oficial quedó relegado a las federaciones deportivas, únicas en las que Cantabria seguía figurando como región.
En 1963 el presidente de la Diputación Provincial, Pedro Escalante y Huidobro, propuso recuperar el nombre de Cantabria para la Provincia de Santander, en base a un erudito informe redactado por el cronista Tomás Maza Solano. A pesar de las gestiones realizadas y del voto afirmativo de los ayuntamientos, la petición no prosperó, sobre todo por la oposición de nuevo del Ayuntamiento de Santander.
El 30 de diciembre de 1981 concluyó el proceso iniciado en abril de 1979 por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, bajo la presidencia de Ambrosio Calzada Hernández. Este municipio abrió el proceso previsto en el Artículo 143 de la Constitución Española que condujo a la Autonomía de Cantabria. Otros 85 ayuntamientos de la región y la Diputación Provincial se sumaron en los meses siguientes a la propuesta aprobada por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal. Cantabria basó su autonomía en el precepto constitucional que abría la vía del autogobierno a las "provincias con entidad regional histórica".
La Asamblea Mixta, integrada por los diputados provinciales y los parlamentarios nacionales, inició el 10 de septiembre de 1979 los trabajos para la redacción del Estatuto de Autonomía. Tras la aprobación de éste por las Cortes Generales, el 15 de diciembre de 1981, el Rey de España firmó la correspondiente Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía para Cantabria el 30 de diciembre de ese mismo año. De esta forma, la provincia de Santander se desvinculó de su histórica pertenencia a Castilla y salió del régimen preautonómico de Castilla y León en el que se encontraba junto con las provincias de Ávila, Burgos, León, Logroño, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.
El 20 de febrero de 1982 se constituyó con carácter provisional la primera Asamblea Regional provisional (hoy Parlamento). A partir de entonces el nombre de Provincia de Santander fue sustituido por el de Cantabria, recuperando así su nombre histórico. Las primeras elecciones autonómicas se celebraron en mayo de 1983.
En el transcurso de la IV Legislatura (1995-1999) entraría en vigor la primera gran reforma del Estatuto de Autonomía para Cantabria, consensuada por todos los grupos parlamentarios.
ColegiataSantillana-1.jpg. Templo de arquitectura románica levantado en el siglo XII a partir de un monasterio del siglo IX.]]
Artículos principales: Lista de espacios naturales de Cantabria y Playas de Cantabria
El deporte tradicional por antonomasia en Cantabria es el juego de los bolos en sus cuatro modalidades: bolo palma, pasabolo tablón, pasabolo losa y bolo pasiego. El primero es el más extendido, rebasando el propio ámbito regional a la zona oriental de Asturias, y siendo el que mayor complejidad presenta a la hora de jugar. La existencia de boleras o corros destinados al juego de los bolos es importante en todos los núcleos de población de Cantabria, localizándose generalmente próximos a la iglesia o bar del pueblo.
Desde finales de los años 80 los bolos viven una época de consolidación con la potenciación de las escuelas de bolos, impulsadas por los diferentes ayuntamientos e instituciones cántabras; las competiciones de Liga, Copa y Circuitos Regionales o Nacionales o su expansión mediática motivado por el interés social. Regata Pedreña.JPG]] Como en toda la costa norte de España, especialmente en Cantabria y el País Vasco, el remo es un deporte muy tradicional en las localidades costeras. Los orígenes del remo se remontan atrás varios siglos, cuando varias traineras de cada pueblo se disputaban la venta del pescado, que se reservaba a la embarcación que antes llegase a la lonja. Fue a finales del siglo XIX cuando el trabajo se convirtió en deporte y se comenzaron a organizar regatas entre localidades del Cantábrico. Los clubes de Cantabria, especialmente Astillero, Castro Urdiales y Pedreña son tres de los más laureados en la historia de este deporte y actualmente atraviesan unos de sus mejores momentos deportivos tras décadas de sequía de trofeos.
El salto pasiego es otro de los deportes rurales destacados de la región y un claro ejemplo de como el uso de una habilidad o técnica de trabajo va desapareciendo con el paso del tiempo, dando lugar a la competición y al juego. Similar en concepción a otro tipo de modalidades como el salto del pastor canario, en un principio esta técnica se utilizaba en los valles pasiegos para salvar las paredes de piedra que limitaban los prados, los bardales, arroyos, barrancos, etc. que obstaculizaban el paso en la abrupta topografía de las zonas altas de Cantabria.
Dentro de los deportes de masas, Cantabria está presente en competiciones nacionales e internacionales a través de equipos como el Real Racing Club de Santander, en fútbol; el Club Balonmano Teka Cantabria, en balonmano o el Cantabria Lobos, en baloncesto.
El norte de España es una zona rica en mitología. En toda la Cornisa Cantábrica, desde Galicia hasta el País Vasco, pasando por Asturias y Cantabria, existen ritos, historias y seres imaginarios e imposibles (o no).
En el caso de la mitología de Cantabria esta hace de los bosques y montañas cántabros lugares mágicos en donde los mitos, creencias y leyendas han estado presentes como parte esencial de la cultura cántabra, bien porque se han mantenido en el acervo mediante de la tradición oral trasmitida de padre a hijos, bien porque se han recuperado a través de estudiosos (Manuel Llano Merino y otros) que se han preocupado por mantener viva esta herencia cultural. Su mitología y supersticiones presentan una gran influencia céltica que con el paso del tiempo se han ido diluyendo, romanizándose o cristianizándose en muchos casos. Cabe destacar, al igual que en otros pueblos, la presencia de seres fabulosos de proporciones gigantes y facciones ciclópeas (los ojáncanos y las ojáncanas), animales fantásticos (el culebre, los caballucos del diablo, los ramidrejus, etc.), seres feéricos (las anjanas, las Ijanas de Aras), duendes (Nuberos, Trentis, Ventolines, Trasgus, Trastolillos), personajes antropomórficos (la sirenuca, el hombre-pez), etc.
Para conocer las fiestas más importantes de la región podemos clasificarlas en tres categorías:
Santander.Palacio.de.la.Magdalena.jpg. Sede de los cursos de verano de la UIMP (Santander).]]
La Ley 8/1999 de Comarcas de la Comunidad Autónoma de Cantabria del 28 de abril de 1999 establece que la comarca es una entidad necesaria integrante de la organización territorial de la región. Con esta ley se abre el desarrollo a la comarcalización en Cantabria fomentándose la creación de entidades comarcales, proceso el cual apenas se ha desarrollado. Así mismo, establece que la creación de las comarcas no exigirá su generalización a todo el territorio de la comunidad autónoma mientras no se haya producido la comarcalización del 70% del territorio de la comunidad. De igual forma dilucida que la ciudad de Santander no se regirá por dicha ley de comarcalización, teniendo en cambio que establecer su propia área metropolitana.
Actualmente las comarcas en Cantabria no tienen un carácter administrativo y apenas sí están definidas. Únicamente Liébana, por su condición geográfica en los Picos de Europa, Trasmiera y Campoo, en el valle del Ebro se establecen como comarcas claramente definidas en la región. No obstante se pueden establecer diferencias funcionales en el territorio que dividen la región a modo de comarcas:
En relación con los rasgos físicos del medio natural Cantabria se dividen en diez comarcas que atienden a las diferentes franjas bastante definitorias en que se fracciona el territorio de la región.
A partir del siglo XIII la organización de Cantabria en valles, típica de todo el norte de España, fue sustituida por las ciudades, villas o comarcas históricas que agrupaban valles.
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