Córdoba es una ciudad de Andalucía, España, capital de la provincia homónima, a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena.
Fue capital de la provincia romana Provincia Hispania Ulterior Baetica (Bética), época de su mayor explendor en la que llegó a contar con tantos edificios lúdicos como la misma Roma y a la que proporcionó grandes filósofos como Lucio Anneo Séneca, oradores como Marco Anneo Séneca y poetas como Lucano. Posteriormente ocupó un lugar importante en la provincia de Spania del Imperio Bizantino y durante el periodo visigótico. Volvió a alcanzar la capitalidad durante el Emirato Independiente y el Califato Omeya de occidente, época en la que alcanzó su apogeo demográfico y de la que conserva uno de sus monumentos más conocidos: la Mezquita de Córdoba. En el siglo X Córdoba fue la ciudad más grande del mundo. *.
Córdoba en la actualidad es un gran referente cultural del sur de Europa, una de las ciudades más bellas, conservadas y de mayor calidad de vida de España. Con uno de los cascos históricos más extensos del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 17 de diciembre de 1984. Hoy en día la ciudad presenta diversas zonas muy modernas y bien comunicadas referentes de la moderna Córdoba del siglo XXI, destacando los barrios de Zoco y Plan Renfe por sus dimensiones urbanas y alta calidad de vivienda, si bien los precios alcanzados son muy elevados. Es candidata a la capitalidad cultural europea para el año 2016.
La Junta de Andalucía está estudiando desde hace un tiempo, la creación del Área Metropolitana de Córdoba que estaría compuesta, además de por la capital, por las poblaciones de Villafranca, Obejo, La Carlota, Villaharta, Villaviciosa, Almodóvar del Río y Guadalcázar, contando así con una población aproximada de 351.000 habitantes.
La ciudad se encuentra en el valle del Guadalquivir, el cual continúa tanto al este como al oeste, siendo atravesada por el río. Al norte se encuentra Sierra Morena, hasta cuya cima llegan los límites del término municipal.
Tiene un clima mediterráneo continentalizado, con influencias atlánticas. Los inviernos son suaves, aunque con algunas heladas y los veranos muy calurosos, con importantes oscilaciones térmicas diarias y temperaturas máximas que son las más altas de Europa, sobrepasándose todos los años los 40º en varias ocasiones. Las precipitaciones se concentran en los meses más fríos, debido a la citada influencia atlántica, presentando una fuerte sequía estival y superando los 500 mm. anuales.
Las temperaturas máximas registradas en el observatorio del Aeropuerto de Córdoba son los 46,6º del 23 de julio de 1995 y los 46,2º del 1 de agosto de 2003. La mínima más baja son los -8,2º del 28 de enero de 2005.
| 1971-2000 | ene | feb | mar | abr | may | jun | jul | ago | sep | oct | nov | dic | TOTAL |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Temp. máxima (ºC) | 14,7 | 16,9 | 20,5 | 22,1 | 26,2 | 31,6 | 36,2 | 35,9 | 31,7 | 25,0 | 18,9 | 15,3 | 24,6 |
| Temp. mínima (ºC) | 3,7 | 4,9 | 6,4 | 8,6 | 11,8 | 15,5 | 18,1 | 18,5 | 16,2 | 12,1 | 7,6 | 5,2 | 10,7 |
| Precipitaciones (mm) | 64 | 53 | 40 | 61 | 34 | 17 | 3 | 3 | 24 | 62 | 85 | 89 | 536 |
En esa época, con el ascenso por el río Betis de los cartagineses el asentamiento recibió nuevas influencias externas. De hecho apareció el primer nombre del que se tiene constancia histórica: Karduba (contracción de Kart-Iuba). El asentamiento fue así bautizado por el general cartaginés Amílcar Barca en honor de un general númida llamado Juba, que combatió y murió en una batalla en la región alrededor del año 230 adC.
En su descripción sobre la Segunda Guerra Púnica Silio Itálico incluyó a Corduba (nombre otorgado por los romanos a la ciudad) en la lista de aliados de Aníbal describiéndola como decus aurifera terra, mencionando a los caudillos de la ciudad: Phorcys y Arauricus.
En el año 113 adC ya se menciona que existe un foro romano. El asentamiento pre-romano es poco a poco abandonado y sus habitantes se trasladan a la ciudad romana y se va produciendo una monumentalización de la ciudad, ya que las casas de adobe son sustituidas por caliza y areniscas. En el año 80 adC ya se acuñan monedas en esta ciudad.
Julio César, en el año 49 adC reunió en Corduba, que ya era caput provinciae, a los representantes de las ciudades de la Hispania Ulterior. La ciudad, considerada conventus, había cerrado sus puertas al legado pompeyano Varrón. Éste se rindió allí a César, quien pronunció un discurso de agradecimiento a sus partidarios. Es entonces cuando plantó el famoso platanus mencionado por Marcial, situado en los jardines del actual Alcázar de los Reyes Cristianos.
Casio Longino, pretor de César en la Hispania Ulterior, sufrió un atentado al dirigirse a la Basílica de Corduba en el 48 adC. Aunque la conjura fue aplastada, tras la marcha del gobernador se produjeron levantamientos de tropas destacando la actitud ambigua del cuestor M. Marcelo. Longino, en represalia, destruyó las nobilissimae carisssimaeque possessiones (agros y aedificia) de los cordubenses situadas al sur del río.
En el año 46 adC se concede a Corduba el estatuto colonial por parte de los hijos de Pompeyo, pasando a ser denominada Corduba Colina Patricia.
El conflicto entre cesarianos y pompeyanos se agravó en el 45 adC. Julio César asedió la ciudad y combatió contra Cneo Pompeyo el Joven (hijo de Cneo Pompeyo Magno) por el control del puente debiendo retirarse poco después hacia Ategua mientras Cneo Pompeyo invernó en Corduba. Tras la batalla de Munda, César asedió de nuevo la ciudad que fue tomada al asalto, decidiendo éste castigarla con su destrucción. En la misma murieron 22.000 cordubenses.
En el año 43 adC, durante la época del Segundo Triunvirato, Corduba recuperó su papel como centro político de la Hispania Ulterior, siendo convertida en su capital.
En la reorganización de las provincias hispanas llevada a cabo por Cayo Octavio Augusto en el año 27 adC, la Hispania Ulterior Baetica queda a cargo del Senado siendo su capital la que de nuevo, será conocida como Colonia Patricia. Este título, unido a una "refundación" de la ciudad y a una posible deductio, fue concedido en el 25 adC. Durante la época de Augusto se transformó la ciudad, expandiéndose hacia el río, reorganizándose el viario y los espacios públicos como el "foro colonial", se construyó el teatro (con la intervención del propio emperador, sus representantes y los principales benefactores de la ciudad (Persini Marii, Annaei), muy relacionados con las explotaciones mineras), un acueducto (el Aqua Augusta) y probablemente el anfiteatro. También, coincidiendo con el viaje del emperador se acuñan monedas con la leyenda Colina patricia.
Durante la época de Tiberio Claudio Nerón César (Tiberio) se construye el forum novum y el puente sobre el arroyo de Pedroches.
Siendo Tiberio Claudio César Augusto Germánico (Claudio) emperador se inicia la construcción del centro de culto imperial, con la edificación del templo de Marte, cuyas ruinas pueden observarse en la actual calle Claudio Marcelo, y la plaza situada delante del mismo, concluyéndose en la época de Nerón, junto con un circo en las inmediaciones. Ya con Domiciano se construye el segundo acueducto (el Agua Nova Domitiana Augusta). También durante este periodo, siendo Lucio Cornelio edil y duoviro, se construyen fuentes públicas en la ciudad y se decora el primer acueducto con numerosas estatuas de bronce.
A finales del siglo II se desmantela el circo oriental construyéndose otro segundo circo, al oeste de la ciudad, junto al actual rectorado de la universidad, un tercer acueducto (el Aqua Fontis Aureae) y un foro provincial en los altos de Santa Ana.
Entre los años 294 y 296 se construye el palacio imperial palatium Maximiliani junto a la actual estación ferroviaria, que sirvió de sede al emperador Maximiano Hercúleo.
En época de dominación romana, llegó a poseer más edificios lúdicos que la propia Roma.
El cristianismo jugó un papel muy importante en la ciudad a partir del siglo III, siendo obispo de esta ciudad Osio, quién presidió el Primer Concilio de Nicea y fue consejero del emperador Constantino I el Grande, y siendo muy numerosos los enterramientos cristianos con sarcófagos en el siglo IV, importados de la propia Roma, lo que lleva a pensar que existía una sólida aristocracia cristianizada en Córdoba, que explicaría el rechazo de la ciudad al arrianismo de los visigodos en siglos posteriores.
A inicios de la época visigótica, Corduba, junto a otras ciudades de la Bética como Híspalis, son prácticamente independientes. Aunque el imperio romano de occidente había desaparecido, la ciudad se siguió rigiendo por instituciones romanas.
El rey Agila I profanó la tumba de San Acisclo mártir, motivo por el cual la ciudad se rebeló. Durante el levantamiento de Atanagildo, éste pidió ayuda al emperador Justiniano I de Bizancio para derrotar al rey Agila. Éste accedió a enviarle un contingente, y acaba ocupando Corduba en el año 550, derrotando a Agila y muriendo su hijo en la batalla. Los bizantinos también ocupan la Bética, con el apoyo de sus ciudadanos, que ansían volver al imperio romano, convirtiéndose en la provincia Spania del imperio bizantino. Atanagildo intentó conquistar la ciudad en el 568, sin éxito.
El rey Leovigildo, en el año 572, aprovechando la guerra que libraba el emperador Justino II contra los persas, tomó Corduba. Debido a este hecho, el prestigio de Leovigildo subió tanto que por primera vez un rey visigodo se atrevió a usar los símbolos de la realeza: cetro, corona y manto, acuñando moneda en su propio nombre. Pese a ello la ciudad volvió al poco tiempo a formar parte del imperio bizantino.
Hermenegildo, hijo de Leovigildo y duque de la Bética, se convirtió al catolicismo y se rebeló contra su padre, de religión arriana, siendo apoyado en el año 579 por Corduba y otras ciudades béticas y del Valle del Guadiana. Éste fue derrotado en Hispalis en el año 584, refugiándose en Corduba, que vuelve a ser tomada por los visigodos, donde es apresado por su padre y exiliado a Valentia Edetanorum.
A mediados del siglo VI se construyeron monumentos como una iglesia situada en el emplazamiento del actual convento de Santa Clara (de fuerte influencia bizantina, con la planta en cruz inscrita, siguiendo los modelos de Ravena y Constantinopla), la iglesia de los tres santos (San Fausto, San Genaro y San Marcial), situada bajo la actual iglesia de San Pedro, la iglesia martirial de San Acisclo (construida en el complejo palatino de Maximiano Hercúleo) y la basílica de San Vicente Mártir.
La ciudad, por motivos religiosos (por la fuerte implantación del catolicismo frente al arrianismo) y por afinidad al imperio romano, tardó en aceptar el poder visigodo, lo que demostró mediante numerosas revueltas. Esto provocó una disminución de su influencia en el reino visigótico, frente a otras ciudades como Hispalis.
Con los almohades perdió su condición de capital de Al-Andalus. Lo que significó el inicio de su decadencia.
Durante el reinado de Fernando III el Santo, se comenzaron a construirse nuevas iglesias (algunas de ellas sobre antiguas iglesias destruidas por los musulmanes), hasta alcanzar el número de catorce, las actualmente conocidas como iglesias fernandinas. Siete de estas iglesias estaban localizadas en la villa (Santa María, San Nicolás de la Villa, San Juan, Omnium Sanctorum, San Miguel, San Salvador y Santo Domingo de Silos) y siete en la Ajerquía (San Nicolás de la Ajerquía, Santiago, Santa Marina, San Pedro, San Andrés, San Lorenzo y la Magdalena). Éstas se caracterizan por su transición del románico monacal, al gótico castellanizado, y en las mismas se pueden apreciar una sólida fábrica, artesonados mudéjares y arcos de nervadura en ojiva. La ciudad se dividió en 14 collaciones (barrios), de acuerdo al Fuero de Córdoba, otorgado en 1241 y coincidentes con esas 14 iglesias. De éstas permanecen hoy en día las iglesias de la Magdalena, San Lorenzo, San Pablo de Córdoba, San Pedro de Alcántara, San Francisco y San Eulogio de la Ajerquía, Santiago, San Andrés, San Nicolás de la Villa, San Miguel, San Agustín y la capilla de San Bartolomé. Así mismo, junto al obismo de Osma, consagró la antigua mezquita a la Asunción y ordenó la construcción de la capilla de Villaviciosa en 1257 en la mezquita-catedral.
Miguel Díaz de Sandoval, siguiendo órdenes del rey Alfonso X el Sabio fundó en 1262 el convento de Santa Clara, sobre una mezquita edificada a su vez sobre la antigua basílica visigótica de Santa Clara.
En el año 1278, durante una epidemia de peste, el fraile mercedario Simón de Sousa afirmó que se le había aparecido el Arcángel San Rafael en el convento Casa Grande de la Merded y le había curado. El fraile comunicó la noticia al obispo diciéndole que éste le había pedido que si quería que la peste acabase debía colocar una estatua del Arcángel en la Catedral, estatua que sigue en dicho lugar a día de hoy. De este suceso se derivó el considerar al Arcángel como custudio de la ciudad. Posteriormente, en 1578 el padre Andrés de las Roelas, también afirmó que se le había aparecido el Arcángel, curándole de una enfermedad, y diciéndole éste que tenía como misión ser custodio de la ciudad e indicándole el paradero de los restos de los patronos de la ciudad, San Acisclo y Santa Victoria bajo la iglesia de San Pedro donde actualmente se encuentran.
En el año 1315, durante el reinado de Alfonso XI, se edificó la actual sinagoga, bajo la leyenda, que hoy en día se puede seguir observando de "Santuario en miniatura y morada del Testimonio (o Ley) que terminó Ishap Moheb, hijo del señor Efrein Wadowa el año setenta y cinco. ¡Asimismo vuélvete, oh Dios, y apresúrate a reconstruir Jerusalén!".
En 1359, bajo el reinado y la dirección del mismo rey se acometió la reconstrucción del actualmente conocido como Alcázar de los Reyes Cristianos, dándole el nombre de Reales Alcázares. Este edificio originariamente había sido Aduana Bética o Telorium en época romana. Enrique IV lo amplía convirtiéndolo en palacio, añadiéndole patios, jardines y baños.
También, durante el reinado de dicho rey se inició la construcción de la Real Colegiata de San Hipólito, para conmemorar la victoria sobre los benimerines en la batalla del Río Salado, que no se llegó a terminar hasta el siglo XVIII, y donde actualmente se encuentran enterrados dicho rey y, su padre, Fernando IV
Enrique II de Castilla mandó edificar en 1369 la Torre de la Calahorra en el extremo sur del puente romano para defenderse de un probable ataque de su hermano Pedro I de Castilla. Dicha decisión la tomó tras la batalla del campo de la verdad, en la que se enfrentó con su hermano. La defensa original había sido levantada por el emperador Octavio Augusto aunque a dicha fecha se encontraba en ruinas. También ordenó la edificación de la Capilla Real o de San Fernando dentro de la mezquita-catedral.
En 1408 se terminó de edificar la Torre de la Malmuerta, por orden del rey Enrique III. Según la leyenda el nombre de Malmuerta viene dado por el asesinato que llevó a cabo un caballero ascendiente de los marqueses Villaseca, sobre su mujer, a la que había juzgado culpable de adulterio, sin que fuese cierto. Al darse cuenta de su error, suplicó su perdón al rey, siendo condenado a levantar esta torre expiatoria, en recuerdo de la noble dama que, por sucumbir sin culpa, había sido mal muerta.
El Alcázar de los Reyes Cristianos, fue centro de mando para la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos que se establecieron en ella en 1478, con lo que la corte estuvo varios años en la ciudad. Durante este periodo acabaron con las pugnas feudales y nació María, una de las hijas de los Reyes Católicos. También en ese tiempo Cristóbal Colón, conoció a la cordobesa Beatriz Enríquez de Arana, con la que nunca se casó, pero que fue madre de su segundo hijo, Fernando Colón. Cuando el almirante partió en 1492, envió a Córdoba también a su hijo Diego, para que le esperara junto a su hermano Fernando y su "madre adoptiva" Beatriz.
De esta época también sobresale la figura de Gonzalo Fernández de Córdoba el "Gran Capitán".
Al adelantado Don Jerónimo Luis de Cabrera, conquistador de nuevas tierras americanas, también lo inspiraron sus solariegos recuerdos andaluces cuando cumplió con la promesa hecha a su esposa, cordobesa, bautizando con el nombre de "Córdoba de la Nueva Andalucía" a la mediterránea plaza fuerte por él fundada a orillas del río Suquía con cercanas serranías en 1573, hoy segunda ciudad del país y prestigiosa sede universitaria y cultural de Argentina.
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Espacios deportivos
Espacios universitarios y culturales
Lugares Religiosos
Construcciones emblemáticas
Fuentes
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