handball.jpg El balonmano es un deporte de pelota en el que se enfrentan dos equipos, cada uno de siete jugadores, seis son jugadores de campo y uno es portero.
El campo mide 40 m de largo por 20 m de ancho, dividido en dos medios campos. En la línea de fondo de cada medio campo existe una portería centrada respecto de las bandas. Las dimensiones de la portería son 3 m de ancho por 2 m de alto. El ancho de los postes y el larguero es de 8 cm, medida que coincide con el ancho de la línea de gol. Dicha portería se encuentra dentro de un área de 6 m, trazada a partir de dos cuartos de círculo, con centro en cada uno de los postes y radio de 6 m, unidos por una línea paralela a la línea de gol.
Por fuera del área de 6 m existe otra línea, ésta discontínua, a 9 m de la línea de gol. Es la que se conoce como línea de golpe franco. Todas las faltas cometidas entre la línea de 6 m y la de 9 m son sacadas desde fuera de esta línea, permaneciendo todos los jugadores del equipo atacante fuera de ella y los defensores a 3 m del balón, salvo en las ocasiones en que se sancione la infracción con un lanzamiento de 7 metros, que se realiza desde una línea centrada situada a un metro del area y a 7 de la portería. Existe además una línea a 4 metros de la linea de gol, la cual delimita el espacio en el cual se puede colocar el portero en los lanzamientos de penalti o 7 metros.
Se puede avanzar con el balón en las manos hasta un máximo de tres pasos. A partir de ese momento el jugador dispone de 3 segundos para lanzar, pasar el balón o botar. Si se bota el balón, sólo con una mano por cada bote, se puede continuar en movimiento hasta que se deje de botar. A partir de ese momento se pueden dar otros tres pasos y obligatoriamente hay que lanzar o pasar antes de tres segundos, ya que no está permitido a un jugador botar de nuevo el balón sin que este toque a otro jugador o la portería.
El área de la portería no puede ser invadida por ningún jugador excepto por el portero que defiende la portería.
Un jugador no puede sobrepasar la línea de lanzamiento al ejecutar un penalti y por lo menos una parte de uno de sus pies debe estar en contínuo contacto con el suelo hasta después del lanzamiento. En la ejecución del penalti, todos los jugadores, excepto lanzador y portero, deberán permanecer por detrás de la línea de 9 m.
El objetivo del juego es conseguir marcar más goles que el rival en la portería contraria, aunque en balonmano existe el empate. Para conseguir un gol, los jugadores deben lanzar el balón desde fuera del área de 6 m o bien saltando, también desde fuera, por encima de ella y lanzando antes de caer. El balón debe sobrepasar totalmente la vertical de línea de gol para que el tanto sea válido. La pelota, en su categoría masculina de 58 cm de perímetro, puede ser jugada con cualquier parte del cuerpo desde los muslos hacia arriba, con la excepción del portero, que puede usar también las piernas y los pies para defender su portería, siempre y cuando se encuentre dentro de su propia área. Fuera del área, el portero es un jugador más sujeto a las reglas del juego.
Un equipo puede cambiar libremente a sus jugadores en todo momento, sin límite, con la única condición de que siempre haya sólo siete jugadores en el campo, es decir, para que un jugador ingrese en el terreno de juego, es necesario que primero salga otro y que dicho cambio se realice por la zona reglamentaria. En caso contrario, se sanciona la falta y se excluye al jugador que ha entrado antes de tiempo, o en un lugar indebido, por 2 minutos.
El balonmano es un deporte de contacto, pero noble. Está permitido el contacto "de cara" es decir, pecho con pecho, usando las manos sin agarrar, a fin de obstruir el ataque del equipo rival, pero nunca esta permitido los empujones, sean del tipo que sean. Estas faltas se sancionan con golpe franco, excepto aquellas que son una clara ocasión de gol, que son sancionadas con Lanzamiento de 7 metros. Las acciones más duras, agarrones por detrás, agresiones, etc. pueden ser sancionadas primero con una amonestación (tarjeta amarilla). El equipo sólo puede tener 3 tarjetas amarillas, la siguiente falta que el árbitro crea que merece sanción, esta será de 2 minutos, no pudiendo sacarse ya mas tajetas amarillas. Esta sanción quiere decir que el equipo debe jugar durante 2 minutos con un hombre menos en pista. Un jugador que acumula tres exclusiones recibe la tarjeta roja (descalificación) y no puede volver al terreno de juego. En su lugar, a los 2 minutos podrá entrar un compañero. La tarjeta roja puede ser directa, a consideración de los árbitros (Casos de agresiones que pongan en peligro al jugador contrario).
Este juego, según expertos, se remonta a la antigüedad. Se cree que en la Antigua Grecia se jugaba un juego el que consistía en que una pelota del tamaño de una manzana no tocase el suelo. Asimismo fue descrito en un libro, La Odisea de Homero. Este juego se conocía con el nombre de "Juego de Ucrania".
Aunque el juego que hoy en día conocemos como balonmano tiene sus orígenes a finales del siglo XIX en Europa central. En 1892, Konrad Koch, profesor de gimnasia, inventó un juego de características similares al actual balonmano: el "Raffballspied" como forma de entrenamiento para los gimnastas. Pero es Max Heiser el considerado como padre del balonmano moderno. Uruguay también se disputa el origen del handball con estos países.
Forma parte de los Juegos Olímpicos desde 1972 en categoría masculina y desde 1976 en la femenina.
EL PASE
Pase Básico
El armado debe efectuarse siempre por delante, evitando armados limitantes. El portador debe “mirar lejos, cerca, detrás” como base de la cultura perceptiva necesaria para la selección del receptor en mejores circunstancias de lanzamiento.
En pases sin oposición sobre la línea de pase, el balón debe desplazarse rápido y paralelo al suelo, evitándose los pases “en globo”. Los pases en los que el receptor es marcado en proximidad deben ir dirigidos al espacio libre más alejado del defensor.
Pase Técnico/Táctico
El jugador debe dominar las diferentes técnicas y antitécnicas de pase por cada orientación: frontal, lateral, atrás. Igualmente debe emplear con asiduidad fintas de los distintos pases.
El pase debe ser entrenado siempre con oposición: sobre el receptor, sobre el pasador o sobre la línea de pase. El engaño como componente del pase es fundamental, para lo que se requiere un desarrollo motriz que permita al jugador una correcta disociación segmentaria.
LA RECEPCION
El jugador debe preparar la acción siguiente justo antes de recibir el balón, además de acudir a su encuentro si el pase resulta defectuoso.
La recepción debe realizarse manteniendo la orientación más adecuada a las circunstancias de juego, incluso en situaciones de pugna con la defensa.
La recepción del pivote debe ser entrenada de forma especial, dadas las dificultades añadidas derivadas de la limitación de espacio, tiempo, visibilidad y el marco repleto de falseos, fintas e información confusa.
EL BOTE
Para una adecuada circulación de balón, el uso del bote debe estar limitado, aunque no prohibido. La decisión más importante relativa al bote consiste en saber cuándo empezar y cuándo terminar de emplearlo.
Durante el bote, la orientación del jugador debe permitir el máximo campo visual útil.
En circunstancias de oposición próxima, el bote debe ser lateral, alejado del defensor, protegido por el cuerpo del atacante y efectuado con la mano correspondiente.
EL LANZAMIENTO A PORTERÍA
Como en el caso del pase, el armado debe ser realizado por delante, evitando armados limitantes, la torsión del tronco debe ser la adecuada, garantizando una correcta orientación a portería en los desplazamientos oblicuos a la misma.
El jugador debe dominar los diferentes tipos de técnicas y antitécnicas de lanzamiento, tanto a distancia (en apoyo, en salto, en suspensión), como desde los 6m. Asimismo, debe emplear con asiduidad las fintas de los distintos lanzamientos a distancia.
El entrenamiento del lanzamiento a distancia debe plantearse siempre con oposición, para favorecer la aparición de rectificados (de salto, de tronco, de armado) y de diferentes localizaciones.
LOS DESPLAZAMIENTOS CON BALON
En sus desplazamientos con balón, el jugador debe ser consciente de que no debe emplear obligatoriamente los 3 pasos, que deben efectuarse con zancadas amplias y dirigidos hacia espacios libre, nunca a defensores.
En caso de trayectorias oblicuas a portería, el último apoyo debe asegurar la orientación final a portería.
El bote debe ser empleado a la salida del desplazamiento, nunca a la entrada del mismo.
Durante sus desplazamientos con balón, el portador debe atender tanto a los defensores impares como a sus compañeros.
El jugador debe dominar:
técnicas de “apoyo 0” técnicas de apoyos por funciones y tipos orientaciones en los apoyos protección y manejo del balón fintas “de reacción” desplazamientos con balón fuera del puesto específico
LOS DESPLAZAMIENTOS SIN BALON
El jugador, en sus desplazamientos sin balón, debe mantener la línea de pase constantemente libre, iniciándolos desde fuera del campo visual de la defensa.
Debe también recibir en situaciones en las que la línea de tiro se encuentre sin oposición, y evitar el doble apoyo, dirigiéndose hacia espacios libres próximos a la portería rival o en su defecto, próximos al portador del balón. En cualquier caso, el destino del desplazamiento debe encontrarse dentro del campo visual de este último.
Desplazamientos sin balón dentro del puesto específico
La situación de base dentro del puesto específico no debe reducirse a un solo punto, sino que debe abarcar todo el espacio asignado al puesto ocupado.
Dentro del puesto, el jugador debe efectuar tanto desmarques ofensivos como defensivos, en función de la actuación defensiva.
MARCAJE SOBRE PORTADOR
Situación/Posición de base
Situación ladeada respecto de la línea de tiro del portador hacia el lado peligroso (aquel con mayor eficacia de lanzamiento).
Pie y mano del lado peligroso adelantados.
Distancia portador – defensor - portería
El defensor debe situarse al menos 1 metro fuera de la zona eficaz de lanzamiento del portador.
El defensor debe adaptar la distancia que le separa del portador en función de la velocidad del portador:
Portador más veloz Menos tiempo para reaccionar Se necesita más distancia
Defensa sobre los desplazamientos con balón
El defensor debe valorar el riesgo que supone cada desplazamiento del portador con 2 finalidades:
Corte/ofrecimiento de trayectorias. En función del riesgo que supone la trayectoria adoptada por el portador, el defensor debe atajar su desplazamiento (reglamentariamente) o “invitar” a que continúa con él.
Falta “táctica”. El golpe franco beneficia al equipo/jugador que se encuentra en desventaja en ese momento. Partiendo de esa base todas las faltas poseen un fuerte componente táctico, por lo que el defensor debe saber calibrar el riesgo de cada acción atacante.
Como norma general, en situaciones de riesgo controlado, el defensor debe emplear su tronco para actuar sobre el desplazamiento del portador, mientras que sus manos deben actuar de forma exclusiva sobre el balón.
Por otro lado, ante el desplazamiento del portador, el defensor nunca debe permanecer inmóvil, sino que debe evitar que el atacante consiga situarse a “distancia eficaz de finta”. Para ello el defensor debe efectuar variaciones de distancia que irán condicionadas por su situación en el campo (zona eficaz de lanzamiento), variaciones que deberán ser realizadas en forma de “finta defensiva”.
Como caso especial nos encontramos con aquel en el que el defensor ha perdido su situación correcta respecto de la línea de tiro del portador. En estas condiciones el defensor debe proteger simultáneamente la línea de tiro y el posible cambio de dirección hacia el lado peligroso.
Defensa sobre el pase
El defensor debe actuar sobre los pases realizados por su par con una adecuada actividad de brazos, lo que provoca inseguridad en el pasador.
Además una actividad de brazos intensa propicia interceptaciones aún en los casos en el que el pase se haya efectuado de manera sorprendente o con falseos.
Defensa sobre el bote
El defensor debe actuar sobre el bote con el objetivo de interceptarlo de forma reglamentaria. De no ser posible, aplicará todos los conceptos relativos al corte y ofrecimiento de trayectorias.
Defensa sobre el lanzamiento
El objetivo prioritario ante la inminencia de un lanzamiento es que éste no llegue a realizarse, en caso contrario, el defensor debe evitar que el balón llegue a portería, y, en última instancia, que llegue a la zona de la portería previamente establecida en colaboración con el portero.
Así, las acciones que el defensor puede ejecutar sobre el lanzamiento de su par son las siguientes:
1.Ataque al balón/brazo ejecutor. El defensor debe contactar con el balón o en su defecto con el brazo ejecutor (sin incurrir en sanciones disciplinarias) ante la inminencia de un lanzamiento. Para ello, el defensor debe buscar que su tronco contacto con el del lanzador para evitar posibles fintas de chut.
2.Blocaje ofensivo. En caso de no llegar a contactar con el lanzador, el defensor debe efectuar una acción de blocaje que le permita desplazarse en dirección al lanzador, reduciendo al máximo la distancia que les separa.
3.Blocaje defensivo. Si la distancia es excesiva, el lanzamiento se realiza en suspensión y la aproximación al lanzador no es viable, el defensor recurrirá a un blocaje en el que el desplazamiento y el salto se realizarán alejándose del lanzador en dirección hacia la propia portería.
Una vez efectuado el lanzamiento, los defensores deben actuar en función de la distancia que les separa de la portería en ese momento:
1.Los defensores situados dentro de 9m. Estos defensores deben actuar al modo de los pivots de baloncesto, ganando la posición al atacante próximo. Se encargan de “finalizar la acción defensiva” como fase previa al contraataque (“control del par ante rechace del portero”).
2.Los defensores situados fuera de 9m. Estos defensores deben participar de forma activa en “iniciar la acción ofensiva” como fase previa del contraataque (“balance ofensivo”).
MARCAJE SOBRE NO PORTADOR
Situación/Posición de base. Orientación
El defensor debe orientarse de forma que mantenga permanentemente tanto su par como el balón dentro de su campo visual (sobre la bisectriz del ángulo defensor-par-balón).
Ello supone que cada desplazamiento del par, del portador o del balón debe provocar una reorientación de los defensores.
Distancia par – balón - portería
El defensor debe adoptar una situación ladeada respecto de la línea de tiro del portador hacia el lado del balón.
La distancia del defensor respecto de la línea de tiro viene condicionada por la separación del par sobre el balón.
Par próximo al balón Menos tiempo para reaccionar Menos distancia respecto al par
A su vez, la separación del par respecto de su “zona eficaz de lanzamiento” condiciona la distancia que el defensor debe mantener con él, influyendo igualmente la velocidad relativa del defensor frente a su par. Dicha distancia debe permitirle transformar el tipo de marcaje a proximidad al menos 1m. fuera de la zona eficaz del par.
Por otro lado, el defensor debe actuar constantemente en una de las dos siguientes vías:
1.Defensa sobre los pases dirigidos al par.
2.Efectuando ayudas disuasivas.
Esta elección matiza la distancia a mantener respecto del balón y del par.
Defensa sobre el pase
La actuación defensiva sobre los pases dirigidos al par deriva en las opciones siguientes:
1.Disuasión. Supone que el defensor llega antes de la realización del pase. El defensor debe mantenerse sobre la línea de tiro de su par, evitando el acceso a su zona eficaz.
2.Interceptación. Supone que el defensor llega al mismo tiempo que el balón. El defensor debe actuar próximo al par y no sobre la línea de pase, para evitar desmarques.
3.Acoso. Supone que el defensor llega justo después de la recepción del balón por parte de su par. Se deben evitar las “medias salidas”.
Es importante tener en cuenta las relaciones existentes entre las diferentes modalidades de actuación sobre los pases:
La disuasión es incompatible con la interceptación de forma directa. Sólo se obtienen recuperaciones como resultado de errores de los portadores. De ahí que la distancia defensor-par es fundamental para el éxito de las recuperaciones activas de balón (“apariencia de seguridad en los pases”).
En cambio, la disuasión aumenta el éxito de la interceptación aplicada sobre otro par situado dentro del campo visual del portador pero más alejado del mismo. Este mecanismo saca rendimiento de la tendencia del portador a no cambiar fácilmente de campo visual.
Ante una interceptación fallida, la respuesta del defensor debe ser el acoso, en caso de proximidad con el nuevo portador, o de recuperación de la situación de base correcta respecto de su par efectuada sobre la línea de pase.
Ayudas disuasivas. Ayudas efectivas. Iniciativa sobre impares s/balón
El defensor dispone de varias herramientas con las que actuar sobre los impares, como base de la colaboración defensiva:
Ayudas disuasivas.
El defensor debe mantener una distancia sobre el impar más próximo que le permita actuar sobre él, con eficacia, de ser necesario.
Dicha distancia, a su vez, debe garantizar que podrá actuar con inmediatez sobre su par en el caso de que cambien sus circunstancias (transformación de marcaje).
Ayudas efectivas.
Se producen ante el desbordamiento de un defensor por parte del portador, lo que produce que dicho defensor pierda temporalmente la adecuada situación de base.
En estas circunstancias, el defensor debe cumplir con dos misiones:
1.Evitar la progresión del portador. El defensor, con su ayuda, debe impedir que el portador acceda a su zona eficaz. Se debe tener en cuenta que la defensa se encuentra en desventaja, por lo que el golpe franco es claramente beneficioso (“falta táctica”).
2.Evitar que el balón llegue al par. Simultáneamente, el defensor, debe impedir que la ayuda provoque que el par se adentre en su zona eficaz y que el balón le llegue en esas circunstancias.
Iniciativa sobre impares s/balón.
Como caso particular de ayuda efectiva, el defensor debe anticiparse a la creación de cualquier situación de inferioridad numérica temporal (1x2, 2x3...).
Para ello, debe detectar la superación de un atacante sobre su par para evitar que éste reciba el balón, al menos, hasta que su compañero recupere la situación de base.
Como en las ayudas efectivas, no debe descuidar a su par, actuando sobre él como ya se comentó.
Esta es la forma en la que la defensa debe oponerse a las penetraciones sucesivas: mediante ayudas efectivas sucesivas.
Transformación del tipo marcaje
Las cambiantes circunstancias que rodean al par determinan el tipo de marcaje a efectuar. El defensor debe ser capaz de detectar dichas circunstancias y de elegir el marcaje más adecuado.
Así, la siguiente tabla refleja la relación circunstancias-marcaje que el defensor debe tener permanentemente presente como parte importante de su táctica individual defensiva:
Marcaje Circunstancias En proximidad El par (c/s balón), trata de adentrarse en su zona eficaz de lanzamiento. El par, trata de aproximarse al portador. El portador efectúa bote defensivo y trata de pasar a un compañero. A distancia El par (c/s balón), se aleja de su zona eficaz de lanzamiento. El par se aleja del portador.
Defensa sobre el lanzamiento
El defensor ante la inminencia de un lanzamiento por parte de un impar, debe aplicar todo lo relativo a la defensa del lanzamiento del par, pero bajo el enfoque de las ayudas efectivas.
Por ello debe mantener un equilibrio entre la oposición al lanzamiento del impar y la protección del posible pase al par, para lo que es fundamental una buena calibración del riesgo derivado de cada uno de ellos.
Igualmente, le es de aplicación todo lo referente tanto al “marcaje del par ante el rechace del portero”, como al “balance ofensivo”.
Las penetraciones sucesivas requieren un adecuado desarrollo motriz, pues suponen una alta exigencia en cuanto a disociaciones segmentarias y estructuración espacio-tiempo.
Así los jugadores deben mantener su orientación a portería de forma constante, al recibir, al pasar y al desplazarse con y sin balón
En la recepción del balón el jugador debe recibir en movimiento asegurando que su desplazamiento no le llevará a aproximarse demasiado a la defensa. Igualmente debe dirigir dicho desplazamiento a los espacios libres (intervalos), cambiando de dirección si es necesario. La recuperación de la distancia eficaz tras pasar el balón es garantía de continuidad.
El portador del balón tiene 3 posibilidades relativas a la fijación:
de penetración: el pase debe ser efectuado en movimiento, avanzando el portador el máximo posible sin interrumpir el juego e incorporando fintas de pase durante su progresión a portería. de lanzamiento: la orientación del jugador debe dirigirse a la portería, aparentando intención de chut en todo momento. de impares no adyacentes: el portador debe atender a la fijación de los impares no adyacentes y optar en su caso por “saltar puestos” como recurso dentro de la circulación de balón.
Los jugadores deben ser capaces de integrar sus lanzamientos dentro de una estructura de penetraciones sucesivas, incorporando fintas de chut y todo tipo de lanzamientos en penetración y a distancia.
Entrada al cruce
El jugador iniciador debe dirigir su desplazamiento hacia el intervalo, con intención real de obtener buenas circunstancias de lanzamiento y manteniendo permanentemente su orientación hacia la portería
Por su parte, el respuesta, debe iniciar su trayectoria de forma paralela a la del iniciador dirigiéndose al intervalo correspondiente, para, una vez detectada la fijación del par del iniciador, cambiar de dirección para cruzar justo por detrás suyo.
El respuesta no debe, en ningún caso, anticipar su trayectoria de cruce.
Ejecución del cruce
La fijación del para del iniciador se puede llevar a cabo por dos medios:
fijación de penetración. El iniciador trata de avanzar el máximo posible, garantizando una adecuada protección del balón que asegure la continuidad de la acción, que debe efectuarse sin interrupciones. fijación de chut. La orientación, e incluso el movimiento del brazo ejecutor debe dar apariencia de lanzamiento.
El momento del pase de cruce debe coincidir con el de máxima fijación del par del iniciador, así el pase se realiza bien por detrás, bien por delante, orientado en los dos casos hacia la portería.
Salida del cruce
Existe, tanto para el iniciador como para el respuesta, la opción de falsear su juego, no completando de forma intencionada el cruce. De este modo, nos encontramos con tres variantes de falso cruce:
de iniciador. El iniciador, con su orientación, con su ritmo y trayectoria y con fintas de pase, finge completar el cruce, continuando como portador del balón, sobre el intervalo al que había atacado inicialmente. de respuesta. El respuesta, a partir de una trayectoria de cruce, cambia de dirección para adoptar una paralela a la del iniciador y dirigida al intervalo correspondiente. de 3º jugador. El iniciador efectúa el pase en el momento del cruce pero no dirigido hacia el respuesta sino a otro jugador que se desplaza hacia espacios libres en ese instante, aprovechando que los protagonistas del cruce atraen fuertemente la atención defensiva.
En caso de completarse el cruce, el respuesta, debe atacar, ya con balón, sobre el intervalo más adecuado en función de la actuación del par del iniciador.
El iniciador, tras el pase de cruce, debe reincorporarse inmediatamente al juego.
Como posibles continuaciones del cruce como respuesta a la actuación defensiva de los pares de los protagonistas del cruce, encontramos las siguientes:
Cruce y cambio. Mientras el jugador respuesta fija en anchura a su nuevo par, el iniciador desmarca su línea de tiro, recibiendo el balón procedente del respuesta. Cruce y vuelta. El respuesta cambia de dirección con balón, iniciando penetraciones sucesivas hacia la nueva situación del iniciador. “Danesa”. El iniciador efectúa el pase ligeramente antes del momento de fijación, recibiéndolo de forma prácticamente instantánea Cruce y bloqueo. El iniciador bloquea al par del respuesta tras realizar el pase de cruce. Por su parte, el respuesta actúa inicialmente como en un cruce clásico y después como en un bloqueo.
Entrada al pase y va
El jugador iniciador debe fijar en anchura a su par, ampliando el intervalo sobre el que se va a jugar a continuación y manteniéndose orientado a portería.
El jugador respuesta debe desmarcarse para recibir, para inmediatamente fijar en anchura a su par, alejándolo del intervalo-objetivo. Todo ello debe ser llevado a cabo orientado a portería.
Cualquiera de los dos jugadores protagonistas puede falsear su acción por medio de una finta de pase.
Salida del pase y va
El iniciador, tras la fijación en anchura del respuesta debe partir desde fuera del campo visual de su par y dirigir su desplazamiento hacia el espacio libre generado. Por su parte, el respuesta debe desmarcarse para pasar.
Como respuesta a la actuación defensiva en la zona, surgen las siguientes alternativas de continuación:
Doble pase y va. Pase y va + bloqueo Pase y va + cruce Pase y va + penetracioness sucesivas.
BLOQUEO LATERAL/DIAGONAL
Entrada al bloqueo
Tanto el bloqueador como el beneficiario deben ocultar sus intenciones; el bloqueador partiendo desde fuera del campo visual del bloqueado y adoptando una trayectoria de falseo. El beneficiario por su parte, al detectar el bloqueo, debe fijar en anchura al lado contrario al bloqueado, ampliando así el espacio para las acciones siguientes.
Ejecución del bloqueo
Las acciones de bloqueador y beneficiario deben ir ajustadas perfectamente en tiempo y espacio.
El contacto del bloqueador con el bloqueado debe ser diagonal, impidiendo o retrasando no sólo su desplazamiento lateral sino también su movimiento hacia el área de portería. El contacto debe ser el más adecuado a las circunstancias: de espaldas, de frente, con el antebrazo.
Tanto bloqueador como beneficiario tienen la opción de falsear el bloqueo para sacar provecho del intento de anticipación defensivo. Así aparecen las siguientes alternativas:
Falso bloqueo. El bloqueador justo antes de entrar en contacto con el bloqueado, retrocede a 6m. manteniéndose orientado al portador para recibir el balón, que puede llegarle del beneficiario o de un tercer jugador. Salida falsa. El beneficiario finge salir por el lado del bloqueo, pero finalmente cambia de dirección para progresar por el lado contrario. El bloqueador responde inmediatamente acudiendo a 6m. orientado al portador y adoptando una trayectoria paralela a la de este.
Salida del bloqueo
El bloqueador debe permanecer en contacto con el bloqueado el mínimo tiempo imprescindible para, inmediatamente, desplazarse paralelo a la trayectoria del beneficiario.
Dado que el pase al bloqueador (de producirse) ira dirigido al espacio libre, la recepción en ocasiones se realizará empleando una sola mano.
Como respuesta a las sucesivas actuaciones defensivas, surgen las siguientes formas de continuación del bloqueo:
Bloqueo largo. El bloqueador debe mantener su desplazamiento paralelo a las sucesivas trayectorias del beneficiario y el siguiente portador del balón. Bloqueo y vuelta. El bloqueador, tras jugar en bloqueo largo y ante el cambio de sentido del balón, vuelve a desplazarse paralelo a la trayectoria del beneficiario. Este, tras completar el bloqueo clásico, recupera su posición para recibir el balón y progresar por el intervalo del otro lado. Bloqueo cambiado/doble. El bloqueado, bien intencionadamente, bien porque el bloqueado ha evitado el contacto, procede a bloquearle inmediatamente por el otro lado. El beneficiario, cambiando de dirección con balón, o recuperando su situación después de doblar pase, progresa por el lado del bloqueo definitivo.
Como combinaciones más elaboradas, pero de uso común, aparecen:
Bloqueo “ruso”. El bloqueo se efectúa en beneficio de un jugador sin balón que parte desde fuera del campo visual de los defensores de la zona. El portador del balón fija en anchura a su par para ampliar el intervalo en el que se efectúa el bloqueo, para inmediatamente trasladar el balón al “beneficiario lejano”. Bloqueo “sueco”. El bloqueador se comporta como en un bloqueo clásico, pero tras el contacto no retorna al área de portería, sino que es un tercer jugador el que se desplaza por 6m. paralelo a la trayectoria del beneficiario para recibir el pase procedente de éste.
Para el bloqueo frontal es de aplicación todo lo comentado en el caso del bloqueo lateral/diagonal, pero con el objetivo de conseguir para el beneficiario un espacio de lanzamiento a distancia, no de penetración.
Como elemento diferenciador encontramos el hecho de que el momento de desmarque tras el contacto con el bloqueado lo marca el apoyo de batida. Se recomienda la salida del bloqueador hacia el lado fuerte del beneficiario.
SITUACIÓN/POSICIÓN DE BASE
Posición de base
El gesto que el portero adopta durante el período de pre-parada debe permitirle actuar de forma inmediata sobre el balón.
Dentro de las diversas tipologías existentes, se recomienda aquella que permita al portero tener las manos dentro de su campo visual.
Situación de base
El portero debe mantenerse constantemente situado sobre la bisectriz del ángulo imaginario que surge de unir el balón con las esquinas de la portería (ángulo de lanzamiento). Ello supone que cualquier desplazamiento del portador del balón o del propio balón, debe traducirse en una corrección de la situación del portero.
Igualmente la distancia del portero respecto de la portería que protege viene determinada por la distancia que separa el lanzador de la portería y por las características físicas del propio portero.
La combinación de ambas variables (salida y bisectriz) debe garantizar que el portero será capaz de alcanzar la periferia de la portería.
Como excepción a lo anterior aparecen los ofrecimientos, como recurso para aumentar la probabilidad de que el lanzamiento vaya localizado a una zona determinada de la portería.
Así, el ofrecimiento puede ser en los 2 planos:
Salida de la bisectriz: el portero se aleja lateralmente de la bisectriz, ampliando el espacio libre al otro lado de la misma. Salida de la distancia: el portero se aleja de la portería, ampliando el espacio libre a su espalda.
TÁCTICA ESTRATEGICA
Memoria de localizaciones
Los jugadores emplean lo que se denomina zona de seguridad en sus lanzamientos, siendo esta una localización a la que acuden en circunstancias de cansancio, ansiedad, desequilibrio... Conocer dicha localización aumenta la probabilidad de éxito en la parada. Cuanto mayor es el nivel del lanzado, dispone de un mayor número de zonas de seguridad, en función del puesto, distancia, trayectoria, armado...
El portero, por tanto, debe ser entrenado para ser capaz de detectar esas zonas y de recordarlas durante el partido para todos los jugadores rivales.
Análisis de las circunstancias de chut
Entendemos por circunstancias de chut, aquella combinación de variables que influyen en el lanzamiento:
Angulo Altura del armado Distancia Trayectoria del brazo Trayectoria del jugador Orientación del jugador Colaboración defensiva
El portero a la hora de efectuar el cálculo probabilístico subjetivo por el cual trata de establecer las localizaciones más probables de lanzamiento, debe tener en cuenta tanto el historial del lanzador (memoria de localizaciones) como las circunstancias del chut.
Así, el portero, trata de descartar posibilidades de entre las 8 zonas de localización relativas, con el fin de aumentar las probabilidades de éxito. Con esta finalidad emplea los ofrecimientos, que le permiten influir en el lanzador para facilitar la decisión final del portero.
Por último, el portero, tras cada lanzamiento, debe analizar el porqué de que el lanzador se haya decantado por una localización determinada. Dicha información deberá ser empleada en futuros lanzamientos.
De este modo, el portero debe ser consciente de que el lanzador localiza sus chuts a los espacios que ha detectado como desprotegidos, lo que significa que en posteriores intervenciones deberá procurar asegurar dichas zonas de la portería. Es importante, por tanto, que el portero mantenga una memoria de últimos enfrentamientos con cada lanzador, pues el atacante también lo hará, condicionando las decisiones de uno y otro en futuros lanzamientos.
INTERVENCIONES
Plano de intervención
El plano de intervención (sobre el que se desplaza el portero), debe ser perpendicular a la bisectriz del ángulo de lanzamiento, salvo en el caso de lanzamiento desde el centro, en los que el portero se desplazará formando un ángulo ligeramente inferior a 90º respecto de la bisectriz.
Esto permite que la superficie protegida por el portero sea la mayor posible, pudiendo así acceder a la periferia de la portería, no quedando zonas inalcanzables.
En este sentido, el portero debe vencer la tendencia natural a desplazarse en todos los caso, paralelo a la línea de portería, lo que le dificulta el acceso a determinadas zonas.
Momento de intervención
El portero debe iniciar su desplazamiento justo en el momento en que el lanzador desplaza su brazo hacia la portería, para evitar dar ventaja al atacante facilitándole información relativa a las zonas desprotegidas por el gesto adoptado.
Por otro lado, el portero puede emplear el momento de intervención para influir en la localización del lanzamiento, iniciando su intervención ligeramente antes de lo “convencional”, de manera que el lanzador cree detectar zonas desprotegidas, hacia las que dirige el balón. Inmediatamente el portero rectifica su gesto para proteger dichas zonas.
Es importante, por tanto, que el portero domine, por un lado, el timing de sus intervenciones, y por otro, los espacios que protege y los que libera con cada una de las técnicas de parada.
Gesto. Técnica de intervención
Tras analizar la información procedente de las circunstancias de lanzamiento y acudir a la memoria de localizaciones y a la memoria de últimos enfrentamientos, el portero asigna una probabilidad a cada una de las 8 zonas de localización de la portería.
De acuerdo con lo anterior, el portero escoge de todo su repertorio de gestos, la técnica de intervención que le permita proteger las diferentes zonas en función de las probabilidades adjudicadas (100% = 4 extremidades, 75% = 3 extremidades, 50% = 2 extremidades, 25% = 1 extremidad).
Es importante que el portero disponga de un repertorio amplio de gestos, suficientemente mecanizado como para que no tenga que emplear tiempo en idear uno nuevo. En cualquier caso un desarrollo motriz adecuado le permitirá efectuar modificaciones sobre unos patrones genéricos preestablecidos.
El portero debe ser consciente de que no es suficiente con evitar el gol, sino que debe controlar el rechace de todas sus intervenciones para evitar nuevos lanzamientos.
Igualmente, debe evitar emplear el mismo gesto ante idénticas circunstancias de chut, pues eso le hace predecible de cara a futuros lanzamientos.
Las técnicas de intervención pueden clasificarse como sigue:
Impulsión a 1 pie Impulsión a 2 pies Deslizamiento / ”paso de valla” “Pie/s y mano/s” “Espagat” (en salto, en suelo)
En todos los casos, el portero debe ser capaz de modificar su gesto si cambian las circunstancias de lanzamiento, lo que derivará en un nuevo análisis de las mismas, una nueva asignación de probabilidades y un diferente gesto a adoptar. Así el portero debe ser capaz de rectificar cualquier técnica en favor de cualquier otra.
1º DEFENSOR / 1º ATACANTE
1º Defensor
Además de oponerse de forma directa a los lanzamientos, el portero debe colaborar en los otros dos objetivos defensivos: recuperar el balón e impedir el lanzamiento.
El portero debe, por tanto, mantener una situación de base en ataque que le permita, por un lado, proteger la portería, y por otro, actuar sobre los pases de contraataque directo del equipo rival.
Debe ser entrenado el portero, como los jugadores de campo, para actuar sobre los pases, por medio de interceptaciones, disuasiones, acoso, fintas defensivas...
1º Atacante
El portero debe participar del inicio del ataque, colaborando en la ejecución de los saques y ofreciéndose como punto de apoyo fuera del área de portería.
EL INICIO DEL CONTRAATAQUE DE GRUPOS
Inicio a partir de saque
El portero debe participar activamente en la ejecución de cualquier saque, por medio de 2 tareas fundamentales:
Acudir al punto de saque exacto para su ejecución inmediata. Tomar posesión del balón y trasladarlo rápidamente al punto de saque.
El portero se decantará por la función que le resulte más próxima, compartiendo responsabilidad en ambas con los jugadores encargados del desarrollo del contraataque sostenido.
En el caso de que la situación del balón y el punto de saque prácticamente coincidan, será el jugador más próximo el que efectúe las 2 tareas, con el fin de reanudar el juego inmediatamente.
En la ejecución del saque se aplicará la regla: “mirar lejos, mirar cerca, mirar detrás”.
Como caso particular, nos encontramos con el saque de gol rápido, que puede ser enfocado tanto bajo el prisma del contraataque de grupos, como bajo el del contraataque estructurado. En cualquier caso, el reparto de tareas (posesión del balón, situación en el punto de saque) se distribuye como en los otros casos, siendo aquí el portero siempre el más próximo al balón.
Es necesario aquí el asignar a un jugador (o un puesto), dependiendo del sistema defensivo empleado, la función de trasladarse al centro del campo para recibir el pase del portero y ejecutar el saque.
Inicio a partir de recuperación hacia delante
El jugador que ha conseguido la recuperación del balón debe trasladarlo lo más lejos posible, bien mediante pase, bien mediante bote.
En el caso de efectuar un pase, se aplicará la regla: “mirar lejos, mirar cerca, mirar detrás”.
Inicio a partir de recuperación estática o hacia detrás (o parada fácil)
Como en los casos anteriores, el pase se rige por la regla ya comentada, aunque con la matización de que es igualmente importante hacer llegar el balón a aquel jugador que más lejos podrá trasladarlo.
Como en el caso del saque, el portero abandona el área para ofrecerse como potencial receptor.
EL DESARROLLO DEL CONTRAATAQUE DE GRUPOS
Circulación de jugadores
Como antídoto al balance defensivo, los jugadores deben anticiparse al inminente cambio de posesión, guardando el adecuado equilibrio entre las funciones:
Desmarque ofensivo con el objeto de participar en el contraataque directo. Se aplica aquí la regla: “si no se participa en el final de la defensa, se participa en el inicio del ataque”. Marcaje al par en caso de que este se encuentre en las proximidades del área de portería si el ataque contrario ha finalizado en chut. Se siguen aquí las consignas propias del baloncesto relativas al control de rebotes defensivos.
Ya en el desarrollo del contraataque, los no-portadores deben:
Avanzar lo máximo posible, manteniendo permanentemente la línea de pase libre, efectuando para ello los desplazamientos laterales precisos.
Separarse frontal y lateralmente respecto de los defensores y compañeros más próximos, incluso retrocediendo si es necesario para mantener una distancia de seguridad que le sitúe como potencial receptor.
Circulación del balón
El portador del balón, por su parte, debe:
Por supuesto, “mirar lejos, mirar cerca, mirar detrás”. Evitar el golpe franco. En caso de no poder evitarlo, evitar que el balón caiga al suelo a toda costa, para efectuar inmediatamente el saque correspondiente. Nunca botar ni en campo propio, ni dentro de los 9m. del rival. Asegurarse de que cada pase que se realiza provoca una ventaja para el ataque.
Transformación en contraataque estructurado
El control de los ritmos de contraataque y su variación es fundamental como continuación del contraataque directo y para su transformación a contraataque sostenido y estructurado.
Como parte de los objetivos de esta fase, el ataque debe tratar de obtener ventaja de los cambios de jugadores/puestos que efectúa la defensa durante el desarrollo del repliegue sostenido.
El otro gran objetivo es impedir dichos cambios, beneficiando al equipo con mayor nivel de”universalidad” en sus jugadores.
Las tendencias del balonmano actual en lo relativo al contraataque estructurado avanzan en dos grandes líneas:
Se estructura el contraataque sostenido siguiendo las pautas del juego de ataque dirigido, a través de un procedimiento táctico de inicio establecido. Este tipo de soluciones tienen en común la búsqueda de errores en los cambios de oponente, fruto de un bloque defensivo todavía no ajustado.
Reducir el tiempo “no ofensivo” de cada posesión. El balonmano actual desarrolla sus posesiones con una duración promedio de 27 segundos.
Balance defensivo
Componen esta fase del juego las acciones efectuadas con finalidad defensiva por parte de los jugadores atacantes. Ello supone anticiparse al cambio de posesión, siguiendo la consigna según la cual si un jugador no participa directamente en el final de la acción atacante, debe colaborar en las tareas defensivas, sin esperar a ver el resultado de dicha acción.
La colaboración del portero como primer defensor es igualmente importante, actuando sobre los pases de contraataque directo de acuerdo con las reglas de la táctica individual defensiva aplicable a ese aspecto del juego (interceptación, disuasión, acoso).
Como función que enlaza con la siguiente fase del repliegue aparece la obligación de retrasar, reglamentariamente, el inicio del contraataque, actuando sobre los pases, sobre el bote y sobre los desplazamientos con balón. Igualmente debe retrasarse, sin incurrir en sanciones disciplinarias, la ejecución de los saques por parte del rival.
Despliegue
Tiene esta fase como objetivo principal la oposición a la circulación del balón y a la circulación de jugadores, mientras se conforma el bloque defensivo rápidamente.
Para ello, cada defensor debe cumplir las siguientes normas, como parte de su táctica individual defensiva:
Mantener constantemente el balón dentro de su campo visual. Marcar al atacante libre más próximo a la portería propia. Oponerse activamente a la circulación del balón (pases, botes, desplazamientos con balón) durante todo el repliegue. Acudir a las proximidades del área de portería por el camino más corto (que le permita cumplir con las tareas anteriores).
Repliegue sostenido
Como contrapartida al contraataque sostenido, la defensa debe efectuar los cambios necesarios de jugadores y puestos para conformar su sistema defensivo, oponiéndose en todo momento a las acciones atacantes.
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